La obra está planteada como
una novela negra, pero no ambientada en una ciudad, sino
en un pueblo pobre durante la dictadura
He intentado recuperar el habla
astur-leonés propio de la zona del Aliste, de
Sayago y de León. Se han recuperado más
de 700 vocablos de la zona y he utilizado una buena
parte de ellos en Buena Jera poniéndolos en boca
de los protagonistas. Cuando comencé a ir a los
pueblos del Aliste, en 1970, no comprendía casi
nada de las conversaciones. 10 años después
estuve viviendo en Sayago, trabajando como profesor,
y decidí conocer el habla propio de la zona,
un habla que ahora mantienen sólo los ancianos
de ambos lados del Duero, aunque algunas palabras pueden
encontrarse en Ávila y Salamanca.
Así presentaba ante la prensa
Manuel Vidal su novela Buena
Jera, editada por Ediciones Irreverentes, un drama
rural escrito en clave de novela negra, con un guardia
civil como protagonista y dos asesinatos por descubrir
en un entorno duro, pobre, en el que las mujeres son
presentadas como personajes de una tragedia griega:
La mujer castellana es muy dura, ha sufrido mucho.
En el Aliste las mujeres heredan, pero cuando se casan
quien administra el patrimonio es su marido. En los
años 60, en los que está ambientada la
novela, las mujeres trabajaban el campo como el hombre,
pero no podían entrar en el bar. Su reconocimiento
social era inferior: Las mujeres de la novela, la madre
del asesino, la madre de un chico asesinado, son duras,
porque así es la mujer castellana.
Buena Jera es una expresión corriente
que utilizan las gentes del Aliste zamorano para desear
un buen día de trabajo o para manifestar un no
fastidies con el que contestar a una afirmación
que resulta difícil de cumplir. Ambas acepciones
son aplicables en este caso de Maldonado, en el que
el joven guardia civil tiene que emplear todas sus cualidades,
para descubrir, en sólo unas horas, al culpable
de una serie de asesinatos que tienen como escenario
un pueblo del Aliste. Odios, venganzas, rivalidades
y miedos cervales están presentes en esta historia.
El verdadero protagonista es el pueblo mísero,
sufrido, propio de la España más atormentada,
y sus gentes, sus vivencias definidas en personajes
construidos con descripciones breves y precisas. Y todo
ello ubicado en una época en la que el éxodo
rural y la dureza del trabajo de la tierra se exponen
en pinceladas precisas y ajustadas.
El autor: Manuel
A. Vidal es profesor de Historia en el Instituto
María Zambrano de Leganés. Ha sido editor
de la Editorial SM durante más de cinco años.
Ha publicado los poemarios Albesa mirada y La fragilidad
del ser. Ha publicado diversos textos históricos.