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Leguina destaca la importancia de la calle que da nombre
al libro: en ese edificio de Santander pasé
una buena parte de mi infancia y adolescencia, hice mis
primeras manitas, jugué mucho a las cartas, y es
importante porque está justo enfrente de donde
explotó el barco Cabo Machichaco con consecuencias
desoladoras, terribles. Años después, esa
calle fue varias veces bombardeada, durante la Guerra
Civil, por la aviación alemana, y por último,
sufrió el terrible incendio que asoló Santander
y se llevó por delante la mitad de la ciudad. Este
libro es un homenaje, un recuerdo, a aquellos años
que viví allí y a aquellas gentes. Ahora
con el paso del tiempo veo que está escrito con
una cierta amargura, con mucho cariño, pero queda
un poso amargo. Es algo que he comprobado al reescribir
el libro. Creo que aquella amargura proviene de los desengaños
amorosos.
Ediciones Irreverentes recupera en una nueva revisión
del autor el proyecto original que vio la luz en 1985
y los grandes temas en los se que agrupa el conjunto de
relatos que nos presenta Joaquín Leguina. Hay reflexiones
histórico-políticas, descripciones costumbristas
y relatos con un tono íntimo y autobiográfico,
sin olvidar la dicotomía amor-desamor. En el libro
no falta el recuerdo al golpe de Estado de los militares
chilenos contra Salvador Allende, un momento histórico
que Leguina tuvo que vivir muy de cerca y que describe
de un modo magistral.
Leguina aseguró Ahora estoy muy contento
literariamente. Es el libro que hubiera querido escribir
entonces. He visto que ya era bastante escéptico
cuando lo escribí hace más de 25 años,
ahora lo soy más. Quizá era escéptico
porque nunca he confundido la política con la religión.
Nunca he tomado la militancia como una secta. Siempre
he tenido una cierta distancia con el partido, lo que
me ha permitido tener mi visión propia, que creo
que es algo vital.
Preguntado sobre la visión de la realidad cultural
española concluyó España tiene
una gran fuerza cultural, pero mirando la movida madrileña
y lo que dejó creo que hay que hacer una crítica
seria y profunda, porque arrasó con muchas otras
posibilidades culturales en España. De la movida
no ha quedado casi nada, alguna canción, alguna
película, pero no ha sido una gran aportación
cultural. Desde luego, no fui la Generación del
27.
Para acabar pidió un cambio en el liderazgo de
PSOE Creo que el líder del futuro del PSOE
está todavía en la universidad Estaría
bien que fuera alguien que primero trabajara en algo.
Que supiera lo que es la vida. Porque los políticos
que no han trabajado fuera del partido desconocen la realidad.
La política no es cortar el cupón en el
partido. Trabajar es imprescindible para un político.
Estos chicos que hay ahora, que nunca han vivido, no pueden
ofrecernos nada
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