Ediciones
Irreverentes acaba de presentar a medios de comunicación
el libro ganador del V Premio Vivendia de Relatos, El mundo
entero en una calle, del escritor cántabro Álvaro
Díaz Escobedo.
Afirma el autor sobre el libro "Es un compendio de
cuentos estructurado en cuatro partes: relatos populares,
dramáticos, de género, bien sea ciencia ficción,
policiaco o negro y, finalmente. En las más de 200
páginas que tiene el libro hay algo de realidad y
mucho de ficción. Algunos relatos fueron escritos
hace más de cincuenta años; otros son recientes
e inéditos. Al mundo real pertenecen, por ejemplo,
títulos como "El hombre del saco" y "Mi
abuelo fue verdugo", personajes reales de la historia
cercana de Santander, con los que yo traté. Recojo
algunas vivencias de la niñez y juventud del autor,
pero expresadas desde la distancia, la madurez, la reflexión,
y convertidas en historias atemporales, que van más
allá del momento en que suceden. Son recuerdos que
tuvieron lugar en los años cuarenta y cincuenta del
siglo pasado, en los barrios y calles de un Santander identificado
con la gente del mar, con sus personajes típicos
y trashumantes."
Preguntado por los medios por su relación con personajes
como el verdugo o el hombre del saco, Díaz Escobedo
afirmó, "Es cierto que conviví con el
verdugo, aunque no era mi abuelo, y que estuve muchas veces
sentado en sus rodillas. El hombre, que era buena persona
y muy educado pese a su repelente profesión, se alojaba
en la fonda que mi abuela materna regentaba en la puebla
vieja, en rúa próxima al cabildo catedralicio.
Entonces aún había pena de muerte en España.
Y por el trato exquisito que tenía conmigo jamás
se hubiera pensado que al salir de la fonda ese hombre fuera
a acabar con la vida de otro. Personaje asimismo carismático
era entonces el hombre del saco que, como muchos otros,
deambulaba por los muelles de la bahía, ya fueran
los de Albareda o Calderón, entre redes por coser
y mercancías a granel; allí donde atracaban
trasatlánticos, cargueros o barcos de pesca, además
de amarrarse lanchas de motor y botes de remo. Bajaban desde
la parte pobre de la ciudad por delante de mi casa con el
saco vacío, a primera hora de la mañana, a
por pescado, que supongo venderían después,
y así me encontraba cada día con el hombre
del saco que volvía victorioso y con el saco lleno.
Era uno de los personajes más populares del Santander
de mi niñez, y creo que se sentirán identificados
con él muchos lectores del País Vasco, Asturias
o Galicia, donde el modo de vida era tan similar. A todos
los del norte nos ha marcado la relación con el mar".
Díaz Escobedo reconoce la inspiración para
escribir que siente en las playas del norte, desde el País
Vasco a Galicia, aunque su rincón preferido está
en Santander, "A mí, particularmente, me gusta
sentarme en uno de los bancos de la Península de
la Magdalena, ya sea para tomar alguna nota o para, simplemente,
contemplar el panorama: a la derecha, el resguardo de la
bahía; a la izquierda, la inmensidad de la mar abierta;
y en ambos lados, playas que escoger. Por cierto, no se
paga entrada. Allí a veces escribo con la paz propia
del lugar".
Acompañado en la presentación por los escritores
Miguel Angel de Rus y Juan Patricio Lombera, este último
manifestó, "me parece muy destacable cómo
muestra la realidad que se esconde tras lo cotidiano y cómo
las vivencias cotidianas las convierte en literatura. Es
un libro que recuerda en cierta medida a 'Historias de la
Calle Cádiz' de Joaquín Leguina, porque ambos
hacen de Santander el protagonista, y los personajes que
viven en él forman parte de un todo que tiene una
razón de ser. Cuando alguien quiera conocer dentro
de 50 años cómo era el Santander de la primera
mitad del S.XX, podrá tener una idea muy ajustada
leyendo ambos libros".
Miguel Angel de Rus valoró que "Díaz
Escobedo ha retratado con gran habilidad una sociedad que
no sabe hacia dónde va, dispersa entre los antiguos
valores y los valores modernos, entre el sexo más
fácil y el amor más difícil, entre
lo que era horrible y se ha vuelto cotidiano y los horrores
actuales. Es de destacar un personaje del libro que comparte
viaje con dos homosexuales y no sabe cómo actuar
cuando se besan enfebrecidamente, siente una gran repulsa,
pero al mismo tiempo le parecen excitantes. Ese desconcierto
que tan bien ha retratado Díaz Escobedo, es el de
muchas personas que no saben dónde agarrarse ante
el cambio de valores de las tres últimas décadas."
Álvaro Díaz Escobedo
Se convirtió en escritor popular bajo seudónimo
para editoriales como Bruguera, Toray o Ediciones Iberoamericanas,
compartiendo colecciones populares con Corín Tellado
o Marcial Lafuente Estefanía. Transcurridas unas
décadas, Álvaro Díaz retomó
la pluma para presentar la que considera su obra de relatos
más cuidada: Esencia de mujer. La siguió
El mentalista, obra con la que ganó el I Premio
Incontinentes de Novela Erótica. Su actual libro
El mundo entero en una calle ha sido el ganador del V
Premio Internacional Vivendia de Relatos entre 142 libros
de 19 países. Ha participado en un buen número
de antologías junto a los autores más destacados
de la época, como Fernando Savater, Joaquín
Leguina, Slawonir Mrozek, Horacio Vázquez Rial,
Antonio Gómez Rufo, Luis Mateo Díez, José
Luis Alonso de Santos, Miguel Ángel de Rus o Fernando
Sánchez Dragó.
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