Afirma que ha conocido muchas
mujeres locas por amor y víctimas voluntarias por
un hombres y que han sido su inspiración.
La obra, única ínédita
de Nieva, ha aparecido en Ediciones Irreverentes
"He conocido mujeres como esta Catalina del demonio,
locas por amor y víctimas voluntarias de un hombre.
Y también he conocido crímenes de mujeres
inducidas por el amante. Luego vienen las heroínas
románticas de la literatura, símbolos
muy extensibles de lo que puede ser el comportamiento
humano, que adopta formas y fórmulas artísticas"
afirmó Francisco Nieva al presentar su obra teatral
Catalina del demonio en la RESAD junto al director
Juan José Granda y al editor Miguel Angel de
Rus.
"Catalina
del demonio" es una obra transgresora, en la
que Nieva juega con el sainete y la comedia de costumbres:
aparece el típico estudiantón veterano,
la frescura y la gracia canalla de los jóvenes
estudiantes, la presencia de Catalina, amante ingenua,
asesina y popular; el envaramiento distante de la aristocrática
Dolores. El contrapunto lo pone Gorro, el amado, el
silencioso, el que a todos seduce con su propio misterio.
Nieva distorsiona con maestría la atmósfera
de obras como El árbol de la ciencia de Pío
Baroja, o El hermano Juan de Unamuno. De la primera
toma el ambiente estudiantil de la Facultad de Medicina
de la calle de Atocha de Madrid; de la segunda, el personaje
del hermano Juan. La convergencia de todos estos hechos
lleva a Nieva a calificar su obra como un pastiche,
aunque en realidad es un burdel; el burdel de la vida
en que nos solazamos hoy con las mismas trapacerías
e ingenuidades que hace un siglo.
Dice Nieva que "Retrato un Madrid
de principios del S.XX más verosímil,
que real, disfrazado de verosimilitud para dorar la
píldora. Pues en el fondo es un Madrid muy expresionista
y muy crispado. Lo importante más que el decorado
son los sentimientos que mueven a los personajes."
Afirma Barrajón en el prólogo,
que Nieva "recrea modelos literarios del XIX y
de comienzos del XX, Nieva no deja de valerse de un
lenguaje cuyo sentido reside no sólo en el significado
de los vocablos, sino también en su ritmo, su
sonoridad, su forma misma y la manera de situarse en
su contexto. Su efecto puede ser el humor o el lirismo,
o, sencillamente, el de sugerir el efecto estético
de la palabra en sí misma."
Juan
José Granda afirmó que "Esta obra,
que se publica ahora pero que llevaba escrita veinte
años, ha sido totalmente reescrita por Francisco
Nieva para su edición y ha ganado mucho, en madurez,
en estilo. Ahora es una gran obra y creo que podría
llevarse a escena con gran éxito. No sería
costosa de montar por lso decorados, sino porque exigiría
un gran esfuerzo interpretativo a los actores."
Preguntado Nieva por qué actriz
podría desempeñar el papel de Catalina,
la envenenadora, consideró "es un personaje
muy complejo que necesita una gran actriz. Lógicamente
he pensado en alguna. Por ejemplo, voy a enviar a Blanca
Portillo la obra, porque me gustaría que la leyera.
Creo que podría ser una gran Catalina. Hace falta
una mujer de carácter." Para Nieva esta
obra tiene mucho de transgresión e interpretarla
supondría un reto especial "El concepto
de transgresión en inherente a la sexualidad,
el fruto prohibido, el tabú. Ese tipo de transgresión
en el teatro, invita al público a una identificación
y da resultados excelentes. Eso intriga al espectador
de una forma instintiva."
Francisco Nieva
(Valdepeñas, 1924), colaboró con
José Luis Alonso y Adolfo Marsillach. En 1971
publica su primera obra, "Es bueno no tener cabeza".
Posteriormente aparecen títulos como "Tórtola,
crepúsculo y
telón", "Pelo
de tormenta", "Coronada y el toro" y
"Teatro furioso" y "Teatro de farsa y
calamidad". En 1976 triunfa con "Sombra y
quimera de Larra". En 1980 recibe el Premio Nacional
de Teatro por la adaptación de la obra de Cervantes
"Los baños de Argel". En 1986 es elegido
miembro de la Real Academia de la Lengua Española.
Su versión de "Manuscrito encontrado en
Zaragoza", (Ediciones Irreverentes), le proporciona
el Premio Nacional de Literatura Dramática, que
recibe el mismo año que el Príncipe de
Asturias. En 1996 recibe la Medalla de Oro de las Bellas
Artes. Recientemente ha participado con un relato en
la "Antología
del relato español" publicada por Ediciones
Irreverentes.