Escribo
estas líneas habiendo dejado pasar unos días después
de haberlo leído, pero si recuerdo sus historias, sus cuentos,
no puedo más que admitir que Miguel
Angel de Rus es un buen cuentista, precisamente de los que
me gustan a mí. Tiene un toque que a veces parece un doble
filo, no tergiversa pero sí insinúa, y a veces juega
con sus personajes o el propio lector. Lo que está claro
es que bajo muchos de sus cuentos se esconden ácidas e
inteligentes críticas al mundo en que vivimos, pero el
autor no las cuenta, las fabula de un modo extraordinario
La pantera en la habitación es
un cuento genial. El hombre tolerante del s.XXI, aquel que
debe respetarlo todo para ser un buen ciudadano, se enfrenta
a una pantera, animal en vías de extinción, que
campa por su casa comiendo lo que le apetece. Eso incluye personas,
claro
Se esconde, pues, una pequeña crítica
a la máxima de la tolerancia que yo puedo traducir, personalmente,
en otros tipos de tolerancias que vivimos en nuestro país.
Dos ataúdes sombríos es un juego
absoluto hacia y con el lector. Magnífico. Miguel Angel
de Rus aquí insinúa, te hace suponer, y luego
te da una vuelta de tuerca (como hizo el propio Henry James
con Otra vuelta de tuerca) para que te quedes
boquiabierto, con los ojos como platos, o con una sonrisa cómplice
en la boca
Pantallas es una crítica ferocísima
al cada vez más integrado mundo tecnológico al
más puro estilo Gran Hermano con cámaras persiguiéndote
por todas partes- y, por otro, a las cadenas televisivas que,
buscando subir el nivel de audiencia, llega al límite
con sus empleados.
El Hellfire Club y otros descendientes
satánicos es una burla absoluta, ya no crítica,
a todos aquellos que se lo creen todo respecto al satanismo,
por no extenderme y hablar de brujas de televisión o
periódicos. Creo que no hay más que decir. Me
ha gustado, es de los que acaban con la burla en los últimos
párrafos.
Borrar las huellas me ha parecido
un relato excelente. Miguel Angel de Rus hace un careo entre
un cura de pueblo y un recién llegado, para más
inri, ateo. En su enfrentamiento pone en ridículo al
cura con la sabiduría histórica del ateo. Pero
este relato esconde algo más, de nuevo la crítica
a los que manejan los hilos, y no hablo de la Iglesia solamente