Humo
de héroe es por un lado una denuncia de cómo
era el ejército español en los años
ochenta. Por otro lado es la historia de un hombre bueno,
pero torpe. Esta historia es humo, porque todo lo que emprende
mi protagonista queda en nada, sólo logra perjudicarse
a sí mismo. Todas sus buenas intenciones acaban en
humo. Pero, sin embargo, es un héroe, porque a pesar
de ir de fracaso en fracaso, sigue luchando contra la injusticia
y contra el poder hasta el final, afirmó esta
mañana de su novela en la presentación a medios
de comunicación, en Madrid, José Manuel Fernández
Argüelles.
Humo
de héroe, es una obra sobre la mentira en la
que se desarrolla la sociedad española, ambientada
en el ejército español, y en la que el verdadero
hombre sólo tiene una salida, la heroicidad, luchar
contra el Sistema, aunque sea una guerra perdida.
Denuncio que los militares en la base de Rota
tenían que fingir que era una base compartida,
pero en los años 80, cuando transcurre la novela,
los verdaderos dueños eran los norteamericanos.
Los gobernantes españoles de los años 80
no se molestaban en tener conocimiento de cuanto sucedía
en Rota, remata Fernández Argüelles.
En esta novela que describe al ejército español
repleto de mediocres, un ejército en el que un
hombre de verdad, con principios, no tiene sitio; al mismo
tiempo describe la corrupción de la economía
española en los años 80, con banqueros y
empresarios de la construcción delincuentes, dispuestos
a cualquier violencia por sus intereses. El Estado, inexistente,
mira y guarda silencio. Los ciudadanos viven temerosos,
perezosos, en plácida manada, no hay lugar para
los héroes.
Quizá sea muy cáustico al mostrar
la España y el ejército de la época,
pero España acababa de salir de la dictadura, y
el ejército de aquella época, que había
cambiado muy poco, no tenía casi nada de alegre.
Me acusan de ser muy duro con mi protagonista, un hombre
que siempre pierde, que destruye su matrimonio, es alcohólico,
fumador empedernido, pero tiene la grandeza de enfrentarse
con el poder. Aún sabiendo que contra el poder
siempre se pierde.
|