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Tras
el encuentro con medios de comunicación de esta
mañana, presentan el libro esta tarde, a las 20h,
en la Casa del Libro de Gran Vía (Madrid) el escritor
Horacio Vázquez-Rial, el dúo humorístico
Kuentaké y el autor.
La imagen que
se ha creado de la mujer desde los movimiento de liberación
de finales de los años sesenta, dinámica,
liberada sexualmente, sin prejuicios, libre en los económico,
lo profesional y lo sentimental, no resulta aceptable
para una gran parte de los hombres, incluso para muchos
de ellos resulta francamente irritante. La mujer actual
ha logrado la igualdad jurídica pero produce rechazo
a muchos hombres. Ya no es venerada como eje familiar.
Su imagen se usa y se tira, es una imagen con la que vender
productos, el cuerpo que llena el ocio varonil. El rechazo
a la nueva mujer ha creado nuevas formas de misoginia,
que se expresan en la literatura. En la edad media se
criticaba a la mujer como bruja, se decía que apartaba
al hombre de Dios. Después se la criticó
por coqueta, voluble, por falta de juicio. En el S.XIX
en la literatura se la muestra como infiel, preocupada
sólo de su imagen y sus caprichos. En Perlas del
pensamiento misógino muestro cómo esos juicios
van cambiando y ahora muchos escritores la critican por
su liberación sexual, su independencia. La libertad
de la mujer actual conlleva la soledad. Una pareja que
dure más de una década resulta imposible,
la mujer moderna está libre, pero sola. Así
se expresó el escritor Miguel Angel de Rus en su
encuentro con medios de comunicación llevado a
cabo esta mañana en un céntrico café
madrileño al presentar su libro Perlas del
pensamiento misógino, un ensayo sobre la
visión que los escritores han tenido de la mujer
a lo largo de la historia.
Especial papel tienen en este estudio
autores como los clásicos del Siglo de Oro español:
Tirso de Molina, Francisco de Quevedo, Lope de Vega, Calderón
de la Vega o Miguel de Cervantes, aunque no menos llamativas
son las aportaciones al vocabulario misógino que
recopila Miguel Angel de Rus, de escritores como Camilo
José Cela, Francisco Umbral, Jules Renard, Schopenhauer,
Enrique Jardiel Poncela, Gogol, Stendhal, Alfred de Musset,
Jules Vallès, Nietzsche, Honoré de Balzac,
Diderot, Leopoldo Alas Clarín., e incluso destacadas
escritoras.
Divertido, inteligente, provocador y detallado
estudio sobre la misoginia en la literatura, Perlas del
pensamiento misógino rememora tres mil años
de literatura escrita para reencontrarnos con cuanto de
malo se ha dicho sobre las mujeres. Coquetas, perezosas,
infieles, vanidosas, brujas, aliadas del demonio, putas,
golosas
todo ha quedado dicho sobre la mujer desde
tiempos de Homero o Juvenal hasta los autores más
modernos.
Miguel Angel de Rus ha recogido un amplísimo
vocabulario misógino en el que quedan retratadas
las mujeres de todas las épocas y todos los países,
y habitualmente también los propios escritores.
¿Qué les mueve a odiar o despreciar a la
mujer? ¿Amores perdidos? ¿La educación?
¿La religión? ¿La propia vanidad?
Pero no sólo hay misóginos
que resten importancia a la mujer; algunos prefieren crear
a la mujer perfecta, como Georges Bernard Shaw, Edgar
Neville, Prosper de Merimée, Villiers de lIsle
Adam, Antonio Gómez Rufo, Luis Gª Berlanga,
Luis Buñuel o Fellini. ¿Por qué el
hombre cree que puede mejorar a la mujer? Estas páginas
presentan, con voluntad polémica, las más
contundentes sátiras escritas contra las mujeres
y su mala influencia en los hombres. Miguel Angel de Rus
nos acerca, con mirada fría e irónica, frases
que en ocasiones llevan al enfado, en otras a la risa,
pero que coinciden en criticar a la mujer. Y demuestra
que no sólo los hombres pueden hacerlo; también
hay escritoras que han quedado ante la historia como fervientes
fustigadoras de las debilidades de la mujer.
Perlas del pensamiento misógino,
además de ser un extraordinario ensayo, cuenta
con ilustraciones de Francisco de Goya, Jean-Léon
Gérôme, Aubrey Breadsley, Olaf Gulbransson,
I. Troidze y Henry Fuseli.
Para Miguel Angel de Rus Hay escritoras
españolas que han tratado diversos aspectos de
la misoginia de un modo muy interesante, como Anna Caballé
o Pilar Pedraza. No he pretendido hacer ni una historia
de la misoginia ni un diccionario misógino, sino
mostrar la evolución del pensamiento masculino
en diversas épocas y en diferentes culturas. El
ensayo se puede leer como fuente documental que incite
a conocer más sobre el pensamiento misógino.
La parte dedicada al vocabulario misógino es informativa,
pero para las mujeres que han leído el libro además
es divertida. En verdad, hay frases que leídas
siglos después nos hacen pensar en cómo
ha cambiado el punto de vista del hombre y muchas de ellas
provocan la sonrisa. He procurado incidir más en
las frases ingeniosas que en aquellas que puedan resultar
insultantes o poco gratas, aunque hay las suficientes
como para que quien lea el libro tenga la información
necesaria como para profundizar sus investigaciones.
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