|

Pregunta.- No puede disimular que es periodista:
su pluma es rápida y ágil. ¿No le bastaba
la bestial y truculenta realidad? ¿Por qué
pasar de cronista de sucesos a escritor de novela negra?
Respuesta.- Principalmente para poder
controlar las historias. En la crónica de sucesos,
y en el periodismo en general, tu deber es contar lo que
ha sucedido con una serie de normas y con un estilo muy
definido. Escribir novela es romper con esas cadenas necesarias
para poder escribir una noticia. Rompes con el estilo y,
sobre todo, rompes con la tiranía de la realidad.
Puedes inventar, crear. En el periodismo no, en teoría.
P.- ¿Cree
que se hace buena información de sucesos? ¿No
se abusa del morbo?
R.- Es difícil
marcar la línea divisoria entre buena información
de sucesos y morbo. Cada uno tenemos nuestra sensibilidad
y lo que para unos son datos necesarios para entender una
noticia, para otros son detalles innecesarios que sólo
buscan escandalizar. Aunque he de reconocer que, en mi opinión,
sí se abusa de las partes más escabrosas de
las noticias. Conozco periodistas de sucesos, sobre todo
en televisión, que no consideran que una entrevista
es buena si no consiguen hacer llorar al protagonista. Saben
que las lágrimas aumentan la audiencia. Aunque esto
plantea la eterna duda, ¿quién es peor, el
periodista que fuerza el llanto de las víctimas,
o los espectadores que ante la imagen del sufrimiento ajeno
no se despegan de la pantalla? Si no tuvieran audiencia
no existirían estas prácticas. Hay que luchar
internamente contra la atracción que nos despierta
lo morboso.
P.- ¿Por
qué la novela negra? ¿No le tienta hacer incursiones
en otros géneros?
R.-Estoy genéticamente
imposibilitado para escribir otra cosa. No es que no quiera,
es que no puedo. La novela negra es la que, en mi opinión,
más posibilidades creativas me aporta. Me atrae la
gente que es capaz de vivir al margen de la ley, que hacen
del crimen su vida o que conviven con él a diario.
Aunque nos horrorice, el asesinato, por ejemplo, es algo
que ha acompañado al hombre desde siempre. En la
Biblia, el primer acto de Adán y Eva es quebrantar
la ley, y su hijo Caín cometió el primer asesinato.
El crimen esta dentro de nuestro ADN. Y me gusta adentrarme
en esa parte negra del ser humano. Quizás más
adelante lo intente en otros géneros, pero ahora
mismo mi cabeza sólo genera historias negras. Y tengo
mucho que decir.
P.-¿Es cierto que pensar
en crímenes le relaja y ayuda a conciliar el sueño?
R.-Desde muy pequeño
cuando trato de dormir invento historias. No puedo dormir
si no lo hago. Unos cuentan ovejas para conciliar el sueño,
yo cuento cadáveres, asesinatos, robos
Me gusta
pasear por el lado salvaje de la vida, aunque sea con la
imaginación. Me relaja crear monstruos. No sé
qué pensará de esto un psiquiatra...
P.-¿A qué
se debe esta ola de novela negra que inunda las librerías?
¿Es moda o cree que está relacionado con la
crisis económica mundial?
R.-Creo que se debe fundamentalmente
a la extraordinaria generación de escritores de novela
negra que existe en la actualidad. Junto con la evolución
estilística que ha tenido el género. Pero
también hay una parte de moda y conviene recordar
que la literatura negra es la más popular. Desde
la que se contenta con ser un juego intelectual en el que
el lector intenta descubrir al culpable, pasando por la
que incluye la crítica social o la exploración
de los rincones más ocultos del alma humana, la literatura
negra siempre ha atraído a millones de lectores.
Cuando una novela negra te atrapa, no la puedes soltar.
No puedes escapar. Es un secuestro mental. Sólo piensas
en ella. Y en tiempos de crisis el público quiere
evadirse. Aunque estoy seguro de que el tema de la crisis
también será tratado en algunas novelas negras.
P.-¿Es el
Madrid actual un escenario propicio para la novela negra?
R.-Es una ciudad perfecta
para el género negro, llena de contrastes, de gentes
de todas partes. Una ciudad extrema, poblada de ángeles
y demonios. Como las estatuas que la adornan.
P.-¿Hasta
qué punto le da más importancia a la acción
y la trama sobre el estilo?
R.-Depende de la historia.
Creo que una buena obra debe tener ritmo, que la trama sea
interesante. Y a todo esto le debe acompañar un estilo
que potencie la historia. Pero no le doy más importancia
a una cosa o a otra. No trato de que estas cualidades se
superpongan sino que formen un todo.
P.- La vida deja
constantemente cabos sueltos, ¿por qué en
las novelas negras eso no pasa?
R.-Por ser ficción, y porque son menos complejas
que la vida. Y más hermosas. La literatura tiene
un fin estético, aún me pregunto qué
fin tiene la vida. No creo que logre una respuesta nunca.
La vida real está llena de mediocridades, de miserias,
de mezquindades que no interesan a la literatura por ser
despreciables. Por eso hay gente a la que le gusta más
leer que vivir.
P.-¿Cómo será
el mundo después de Wikileaks? ¿Necesitan
los políticos recuperar su credibilidad?
R.-Evidentemente que lo necesitan,
pero antes de Wikileaks también. Estas filtraciones
no han hecho más que confirmar lo que mucha gente
sospechaba. Que la política actual apesta. Que el
que gobierna es el dinero, y el dinero no tiene ni ética
ni escrúpulos. Me parece preocupante la campaña
que se está haciendo contra Julian Assange cuando
lo único que ha hecho es cumplir con la obligación
de todo periodista: contar la verdad.
|