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Gómez Rufo
De Planeta a Ediciones
Irreverentes con "El señor de Cheshire"
una historia transgresora de amores perversos y soledad.
Tras ganar el Premio
Fernando Lara, Antonio Gómez Rufo ha sido el ganador
del Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches, convocado
por GESTESA y que en su primera edición había
sido ganado pro el Académico de la Lengua Francisco
Nieva. La novela ganadora es El
señor de Cheshire,
que transcurre a comienzos del S.XX, en Inglaterra. Dogson,
sobrino de Lewis Carroll, tiene el mismo defecto de su
tío; un excesivo amor por las niñas, lo
cual le ha llevado a la cárcel. Allí, sin
poder recibir visitas, pide por carta a un noble aburrido
que le haga un gran favor; que le envíe una muñeca
articulada con la forma exacta de una bella mujer para
saciar sus instintos y paliar su soledad.
P. -¿Por qué
está dedicado El señor de Cheshire a Luis
García Berlanga?
R.- Porque durante muchos
años hemos compartido aficiones por ciertos aspectos
culturales y una determinada concepción del mundo
que fundamentan de manera esencial esta novela. Entre
ellos la reivindicación del erotismo como cultura
y el respeto a algo tan irrenunciable que tiene cada vez
menos valor: la libertad. He dedicado, además,
mi novela a Luis García Berlanga, porque fue él
quien me contó esta historia, la de un preso que
pidió que le enviaran a la cárcel un maniquí
de una mujer para no estar solo. Debo a Berlanga la idea
de la que nace esta novela y quiero que quede relacionado
para siempre c on
El señor de Cheshire
P.- ¿Qué
significa que sea un divertimento literario?
R.- Un divertimento es una
obra literaria de carácter ligero cuya finalidad
es sólo divertir. Y eso es, exactamente, "El
señor de Cheshire".
P.- Pero no es
sólo una comedia con contenido erótico
R.- Es algo más. Como
en toda mi obra de lo que se habla en realidad es de la
soledad, del intento del hombre de pasar acompañado
por este camino que es la vida.
P.- -¿Es
especialmente excitante el mundo lleno de prohibiciones?
¿Transgredir produce un placer especial?
R.- A mí no me excita
nada la prohibición. Estoy en contra de casi todas
las prohibiciones; en ese sentido me considero un hombre
de la Ilustración, un kantiano en el siglo XXI.
Puede que a alguien le produzca morbo la prohibición,
pero no a mí. Transgredir es otra cosa: es saltarse
de la moral de los tiempos que se viven, adelantándose
a ellos; sobrepasar la hipocresía, atreverse a
pensar y a actuar, rechazar el concepto de perversión
cuando se trata de comportamientos sexuales. Nos están
robando la cualidad de seres libres; al menos que no nos
quiten también la de seres eróticos.
P.- ¿Es
importante ganar un premio como el Ciudad Ducal de Loeches
tras Francisco Nieva?
R.- Colma mis satisfacciones
literarias recibir este premio por el gran nivel de los
finalistas, lo cual da más importancia a mi obra.
En España se han publicado el año pasado
82.000 títulos y sin embargo somos el país
en el que menos se lee de Europa junto a Portugal, por
lo que tenemos que agradecer a las empresas que patrocinan
la cultura que permitan que se mantenga viva esta relación
de amor que es escribir; amor entre el lector y la obra.
Con un solo lector que tengamos, el esfuerzo de escribir
una novela ya ha merecido la pena
Antes de editar en Ediciones
Irreverentes
publicó en Planeta El secreto del rey cautivo
Hace unos meses
me comentó en el café Gijón que estaba
escribiendo "El secreto del rey cautivo" y lo
que le impulsó a hacerlo.
-Me incitó la invasión ilegítima
e inmoral que Estados Unidos había perpetrado en
Irak. Es curioso cómo los políticos y los
medios de comunicación usan conceptos como heroicidad
y traición: depende de quien venza. Quienes ganan
las guerras son héroes, la resistencia, patriotas
Los que pierden, en cambio, son terroristas, bandidos,
bandoleros
En Irak los patriotas son llamados terroristas.
La Guerra de la Independencia de España, los sucesos
del Dos de Mayo, convirtieron en héroes a quienes,
de haber sido derrotados, habrían sido considerados
terroristas. Drake fue un héroe para la reina de
Inglaterra, por defender sus intereses, y un asesino para
los españoles.
-'El secreto del rey cautivo'
trata del levantamiento de los españoles el 2 de
Mayo de 1808, contra las tropas napoleónicas, narrado
a través de la historia de una partida de guerrilleros.
-Es una novela de héroes y antihéroes.
Son héroes, los que lucharon por la independencia
de España; y entre los antihéroes está
José Bonaparte, que a mi juicio fue un buen rey
que intentó sin éxito reinar en España,
pero los ciudadanos y sus propios mariscales y generales
no se lo permitieron
ni su propia pusilanimidad.
Pepe Botella introdujo muchísimas mejoras en la
agricultura, la policía, las aduanas o en la administración
de instituciones culturales. Fue un rey bienintencionado
que quiso modernizar España e introducir los ideales
de la revolución francesa, pero no le dejaron.
-Como máximo traidor,
en una novela ambientada en el siglo XIX debe aparecer
Fernando VII, quizá el rey más indigno de
nuestra historia.
-Fernando VII fue un doble traidor. Traicionó
a los españoles que arriesgaron su vida por él
y traicionó la Constitución de Cádiz,
la más liberal de Europa en aquella época.
Fernando VII hizo un ensayo general de la traición
el día del motín de Aranjuez, que él
mismo organizó. Incluso hizo abdicar a su padre.
-Pues la estatua de Franco se
retira, pero hay iconografía sobre Fernando VII
para aburrir por España.
-Yo exijo la retirada, el cambio de nombre, de
la calle Fernando VII, que es una pequeña que hay
en Madrid, al lado de Ventas, y que se retiren todas las
estatuas, placas, todo aquello que pueda servir de homenaje
a aquel rey felón.
-Usted es un apasionado de la
mujer, suele tener protagonistas femeninas y en 'El secreto
del rey cautivo' toma como inicio, como excusa, la leyenda
de Manuela Malasaña.
-Sí, es una leyenda inventada a finales
del siglo XIX por Fernández de los Ríos
en su "Guía de Madrid". Manuela Malasaña
no murió ayudando a su padre a defender Madrid
porque era huérfana. Era una costurera de 15 años
que llevaba unas tijeras. Los franceses, sin ninguna vergüenza,
la intentaron registrar, ella lógicamente defendió
su pudor y la mataron. Esa es la realidad. Pero a veces
las leyendas son más eficaces que la propia realidad.
Me gusta usar la novela histórica, aunque prefiero
llamarla legendaria, porque produce en el lector una identificación.
Unas veces con un personaje del pasado; otras veces con
unos hechos históricos.
-¿Se ciñe a la
historia?
-Sí. He estudiado personajes como Daoiz,
Velarde, Agustina de Aragón, Palafox, el Empecinado,
Clara del Rey o Manuela Malasaña. La novela transcurre
entre 1808 y 1814 y los hechos que se narran son verídicos,
como lo sucedido en Bayona con Carlos IV y Fernando VII,
lo ocurrido en otras partes de España como en Castilla,
Aragón, Valencia, Cataluña, Galicia. Y en
Madrid, también en Madrid. Y por supuesto denuncio
la actitud de Fernando VII, el rey más nefasto
de la Historia de España, el creador de las dos
Españas. Hubo levantamientos en toda España,
desde el País Vasco a Murcia, desde Cantabria a
Baleares. Pero no se alzaron todos los españoles:
algunos pensaron que eran beneficiosas las ideas que traían
los franceses: la Revolución, la República,
la Ilustración
Francisco de Goya entre ellos.
Pero una cosa eran las ideas y otra muy distinta ser invadidos,
que repugnaba a todos.
-¿Qué supone el
Premio Fernando Lara?
-Una puerta que se abre a otros lectores que aún
no conocen mi obra. Los premios no son más que
eso.
-Anteriormente, hace poco, publicó,
también en Planeta, la novela "Adiós
a los hombres". ¿Es usted un poco pesimista
en cuestiones amorosas?
-Creo en el amor eterno, pero aún no lo
he conocido. Pero el amor es como las meigas, aunque no
las veamos existen. El único soporte que hace el
amor duradero es la amistad, la complicidad y la lealtad.
La infidelidad son las ruedas pequeñas que sostienen
la bicicleta del amor mientras uno aprende a montar, pero
cuando ya se ha aprendido, se quitan. (Ambos reímos
ante la comparación, Antonio queda un momento en
dudas.) La verdad es que nunca se me había ocurrido
que el amor fuera algo así, pero no está
mal.
-Tanto en "Adiós
a los hombres como en su relato publicado recientemente
en "Pasiones fugaces", el amor y el placer están
estrechamente relacionados con la muerte.
-En la pasión no hay límites. Los
franceses al acto más intenso del amor lo llaman
la petit morte (la pequeña muerte). En España
es un concepto que no se acaba de entender porque somos
unos paletos. La petit morte es ese orgasmo que te recorre
la columna vertebral y te hace perder el sentido. Hay
chicas que se desmayan, incluso.
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