Ediciones Irreverentes
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Pedro Pujante
"Cada tiempo, mis dioses varían".
Pedro Pujante

Ha publicado los libros de relatos Espejos y otras orillas, Déjà-vu (Premio Latin Heritage Foundation) e Hijos de un dios extraño; y las novelas El absurdo fin de la realidad (Premio Irreverentes 451 de Ciencia Ficción) y Los huéspedes, ambas en Ediciones Irreverentes. Ha sido galardonado con distintos premios por su obra.

Es colaborador del diario La Opinión de Murcia y su suplemento literario Libros, del blog La tormenta en un vaso, Revista de Letras y Culturamas, entre otros.

Diplomado en Magisterio y Máster en Literatura Comparada Europea por la Universidad de Murcia. Compagina la docencia con la escritura.

P.- Después de la gran acogida que recibió El absurdo fin de la realidad, aquella historia delirante de ciencia ficción, ¿en qué consiste Los huéspedes?

R.- Cuando acabas un libro te apetece escribir algo diferente, no quieres aburrirte ni aburrir al lector con más de lo mismo. Así que en esta historia he trazado un argumento más descabellado si cabe que en mi anterior novela, y mucho más imprevisible, pero ambas novelas comparten el tono, la ironía y el intento de escapar de solemnidades a través de un juego literario novedoso. Cuando comencé a escribirla tan solo tenía en mente una idea: 'un escritor insignificante es convocado por una entidad desconocida para participar en un simposio sobre literatura secreta'. Todo lo demás, al igual que me ocurrió a mí mientras escribía, lo deberá de descubrir el lector.

P.- En El absurdo fin de la realidad hacías un juego de referencias literarias, mezclabas la novela con el ensayo y el diario. ¿Hay algo de esto en Los huéspedes?

No. Una de las reglas que me impuse en esta novela fue ser más directo, evitar las meditaciones literarias y circunloquios del narrador y ceñirme más a la peripecia, a la trama, a la aventura. De hecho, creo que es la novela más trepidante y hudiza que he escrito. No me considero un escritor de novela de aventuras ni de personajes, pero creo que en Los huéspedes se observa un equilibrio entre estilo y trama, entre la vida mental de narrador y los acontecimientos externos. Hay acción, la novela avanza veloz pero, a la vez, he buscado imprimirle mi sello propio: un universo de locura en el que personajes caricaturescos tratan de huir del epicentro de lo inconcebible.

P.- ¿Qué autores han influido en ti? ¿De qué obras te sientes deudor?

Cada cierto tiempo mis dioses varían, salvo excepciones. Tengo un canon portátil en el que siempre está Vila-Matas, César Aira, Umbral, Mario Bellatin, las obras de teatro de Beckett, Borges, Gómez de la Serna, Cortázar, Shakespeare, Mario Levrero...

Actualmente también leo muchos libros contemporáneos, creo que se está haciendo mucha y muy buena literatura en España. Respecto a las influencias de Los huéspedes, podría decir (se ríe) que plagié una novela de César Aira que no había leído aún. Lo cual se traduce más en un guiño inocente, en un juego que en un plagio propiamente dicho. También (y de esto me he dado cuenta después de haber escrito el libro) recibo muchas interferencias del cine y de las series de televisión.

Pedro Pujante

P.- ¿Crees en los géneros? ¿Es Los huéspedes una novela de ciencia ficción?

Los géneros, las etiquetas nos pueden valer para orientarnos, para que el lector sepa en qué aguas se está moviendo. Pero también se corre un riesgo. Los géneros a veces anulan matices, encasillan grandes novelas que acaban por pasar desapercibidas por el público general. De hecho le pedí al editor que me publicara en la colección de narrativa, pero no me hizo caso. Además, hay como la idea de que las novelas de terror o de ciencia-ficción pertenecen a géneros menores. Yo no lo creo, hay grandísimos títulos y autores, que se encasillan en el género cuando en realidad son enormes: como Ray Bradbury o Stanislaw Lem. O novelas como La carretera de McCarthy, que siendo una novela apocalíptica no deja de ser un estudio profundo de las oscuridades del alma humana. Mi obra es una antinovela de ciencia-ficción. Porque a pesar de que contiene elementos del género -viajes en el tiempo, experimentos científicos y más ingredientes de este tipo- es también una especie de parodia rocambolesca de la ciencia ficción. Porque todo es expuesto con exceso, con ironía, con una mirada divergente y que ahonda más en lo absurdo de las situaciones y de los personajes que en la búsqueda de una credibilidad, de una confirmación de una tesis. Y en lugar de ocurrir en un planeta extraterrestre, con naves y robots, la he ambientado en un espacio antitético: Higueras, un pequeño enclave rural de Extremadura.

P.- ¿Hay influencia de autores como Vila Matas, de algún padre de la ciencia ficción, o es tan personal que no se pueden buscar antecedentes literarios?

Sí, Vila-Matas está en mi horizonte de escritura, lo plagio de un modo deliberado porque sé que es imposible imitarlo, y de este modo, a lo mejor, me sale algo digno. Pero como decía, trato de hacer un trabajo que tenga mi sello. De autores de ciencia ficción, me han influido Bradbury, K. Dick, Stanislav Lem.

P.- ¿Por qué ambientar la novela en el perdisísimo pueblo extremeño de Higueras?

¿Por qué no? Todas las grandes novelas han creado sus propios espacios míticos. Pienso en Rulfo, en Joyce, que consigue reinventar Dublín. Pero sobre todo, creo que hay un motivo de economía narrativa. Situar mi ficción en un espacio pequeño y cerrado, logra un efecto teatral, como si el lugar, Higueras en este caso, funcionara como un escenario. Y así, hago que mis criaturas-marionetas actúen movidas por los hilos tiránicos de mi voz. ¿No es al fin lo que todo escritor desea: que sus personajes le obedezcan?

P.-¿Qué protagonismo tiene Francisco Umbral en esta novela?

Umbral es el gran escritor español por excelencia. Cuando pienso en un escritor total del siglo XX español, que también es personaje de sí mismo, pienso en Umbral. Nadie escribió tanto y tan bien en una sola vida. Uno de los personajes de Los huéspedes, quizá el más loco de cuantos he creado, se obsesionó con el autor de Mortal y rosa y no tuvo otra ocurrencia que clonarlo. ¿Te puedes imaginar qué resultados catastróficos puede tener tal experimento? La idea de miles de Umbrales recorriendo el mundo es tan hiperbólica que pasa de lo literario a lo terrorífico.

P.-¿Tienes conciencia de ser el primer autor que ha descubierto las bondades de los viajes en el tiempo cara a la mejora de las relaciones sexuales?

Ja, ja. Creo que sí, al menos en el modo en que se plantean en mi novela. Los viajes en el tiempo y sus paradojas son temas literarios que me han seducido desde siempre. En literatura están bastante trabajados, pero hay sorprendentes historias de viajes temporales que consiguen renovar el género de la ciencia-ficción y la fantasía, sobre todo en el cine. Por ejemplo: Looper, Primer o Predestination. En Los huéspedes alguien usa el viaje en el tiempo para prolongar su orgasmo mediante repeticiones consecutivas del coito. Es algo demencial y hasta cómico, pero que me lleva a la siguiente reflexión: ¿no es ser multiorgásmico el deseo sexual de todo hombre?

P.- En tu obra hay un sabio loco. ¿Homenaje al cine catastrófico o tiene una misión propia?

El doctor loco es un clásico. En mi novela abuso a conciencia de los clichés, sobre todo en cuanto a personajes se refiere. No me interesa la psicología de los personajes. Son personajes, y me gusta tratarlos como tales. No son personas ni quiero que lo parezcan. Así, que para un loco científico qué mejor nombre que Faustino. Además, la identidad de este loco no estará del todo clara hasta que no se haya acabado de leer el libro.

P.-¿A qué se debe que Murcia sea uno de los territorios españoles con más escritores por metro cuadrado?

Nunca lo había pensado, ¿de verdad somos tantos escritores en Murcia? Lo que sí he comprobado es que en los últimos años publican una gran cantidad de escritores murcianos (¿Generación Morcilla?) de gran calidad. No voy a nombrar a nadie porque la lista en muy larga y seguro que me dejo a muchos sin incluir. Lo importante no es que se escriba mucho, sino que lo que se publica sea de calidad. Y creo que el listón en Murcia está muy alto. Los lectores, las editoriales de prestigio y los premios a nivel nacional lo dicen todo.

P.-¿La entrañable protagonista femenina de Los huéspedes está basada en alguna antigua novia?

Cuando creamos personajes es inevitable robar rasgos a personas que han pasado por tu vida. ¿Quién no ha conocido a una mujer como Rocío Ramos? Es un personaje que nació en un poema de ciencia ficción y que ha permanecido vivo en mi memoria, como si tuviera vida propia. Aparece, con alguna variante, en mi anterior novela. Es una joven algo alocada, bella, sexualmente activa, dispersa y neurótica. Es impulsiva pero muy infantil e indefensa. Creo que la quiero, no sé cómo deshacerme de ella.

P.- Alternas la escritura con tus labores como docente y con las del lector empedernido y crítico. Basado en esas experiencias ¿crees que hay futuro?

La literatura es el futuro. Cuando hayamos cambiado de gobiernos y la fisionomía de los estados, las creencias política y religiosas; cuando hayan cambiado los paradigmas sexuales y estéticos, la moda, el gusto artístico, lo único que nos quedará será la literatura. Nos ha acompañado desde siempre. Seguimos leyendo a Homero y Gilagamesh. Pero ya no oímos la música de aquella época ni vestimos con túnicas. La literatura es una voz viva e inextinguible que cruzará el tiempo para darle sentido a la humanidad.



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