Ediciones Irreverentes
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Raul Hernández GarridoRaul Hernández Garrido

Ganador del II Premio El espectáculo teatral con
"Los sueños de la ciudad"

¿Cuáles son las principales dificultades que se encuentra el autor dramático español para estrenar?

Los sueños de la ciudadHace unos pocos días, una escritora, relativamente nueva en el campo de la escritura teatral, aunque ya con un premio Maria Teresa León en su haber, me preguntaba cómo estrenar. Es difícil, no sólo estrenar, sino hasta contestar a esta pregunta cómo estrenar. Lograr pasar a la escena es una combinación de muchos factores, en los que son fundamentales el azar y una fuerte y tenaz iniciativa propia, que muchas veces debe ir más allá de los cometidos estrictos del escritor teatral.

Supongo que yo soy un ser privilegiado, porque he podido estrenar con regularidad. Naturalmente que esto no es porque me hayan buscado los directores para pedirme un texto, o que hayan leído algo mío y quieran montarlo. Ojalá hubiera sido así.

¿Cómo empecé a estrenar, entonces? En principio yo estaba inmerso en un pequeño grupo independiente de producción de teatro, nacido de la confluencia de algunos compañeros dramaturgos, que nos unimos para no dispersarnos y quedar olvidados en la nada del autor de teatro. Cuando empezamos a producir, por instigación de un destacado director que se unió a nuestro grupo, dado que antes yo producía y dirigía cortometrajes, resultó de una manera lógico, o cuanto menos poco traumático que yo siguiera produciendo las obras de mi grupo. Me convertí en productor de obras ajenas, durante casi cinco años antes de poder producir un texto propio.

Todo esto nos habla de una desconexión entre la escritura teatral y la producción. De alguna manera, el autor está obligado a entrar en el ámbito de la producción para poder poner en marcha sus textos.

¿Por qué no se edita más teatro en España?

España, gran potencia editorial, siempre ha tenido fama de ser tierra de lectores precarios. Si eso es así, en el caso de la lectura de obras de teatro la cosa se radicaliza. Los mismos planes de fomento para la lectura discriminan la lectura de textos teatrales. Yo he oído a "ilustres" y muy institucionales autores teatrales hablando de la ilegibilidad del texto teatral… Supongo que eso entra dentro del cinismo del autor institucional.

Por ello, la edición del texto teatral en España no es frecuente, y autores fundamentales de la dramaturgia no se publican en España. Muchas veces, el esfuerzo de publicación por parte de unas pocas editoriales heroicas, por falta de distribución, por falta de interés público y privado, se ve abocado a morir en tierra baldía.

¿Cómo te gustaría que fuera el montaje de Los sueños de la ciudad? (Escenografía, actores, qué planteamiento... terrorífico, irónico, etc...)

Siempre le pido una única cosa a los montajes de mis textos. Que me sorprendan. Y luego, que como espectador logren gustarme, independientemente del hecho de mi autoría.

Te han publicado en muchos países e idiomas ¿Por qué este interés del extranjero en tu obra?

Me han traducido al catalán, italiano, húngaro, griego, portugués, rumano, francés, alemán… Algunas veces se me ha editado en otro idioma, o se me ha representado. Pero no creo que esto haya sido ningún hecho significativo. Sólo es una respuesta natural a un hecho de interés general por la dramaturgia europea y española en particular. Eso sí, cuando uno tiene noticias de alguien que se dirige por internet a ti para decirte

¿Crees que hay una nueva generación de escritores, entre los 40 y los 50 años, que están comenzando a ocupar "su" lugar?

Indudablemente. Algunos de ellos llevan (llevamos) casi veinte años luchando en este campo. Es natural que los supervivientes ocupemos posiciones. Lo que me preocupa es el relevo. Encontrar autores jóvenes que nos empujen, que no nos suman en el aburrimiento del autor sabido. Creo en la quema de autores viejos. Es algo necesario. Pero para ello, tiene que haber buenos autores revolucionarios, no simplemente gente que se haya colocado a la fila y que crea que ya les toca.

¿Qué se le podría pedir a los productores teatrales para que el teatro español tuviera su sitio?

Que no hicieran sólo teatro rancio. Que se olvidaran de a veces emular una cartelera de cine, que se olvidaran de los actores de las series, que a veces son demasiado malos y no atraen a nadie al teatro. Que se olvidaran del "éxito" fácil, que intentaran decir algo, que probaran nuevas fórmulas, más imaginativas, más arriesgadas y con nuevas posibilidades, tal vez de éxito, pero de un éxito rompedor, no el cicatero basado en hundir la cabeza en el pasado para asegurar cuatro duros y no crear una industria para un futuro.

¿Por qué durante el final de la dictadura de Franco se podía ver obras de Chejov en televisión y ahora no?

Hace un par de años se emitió la última tanda de Estudio 1. Una emisión accidentada, que cerró el último esfuerzo de producción de teatro en televisión. En TVE, concretamente, porque para las otras televisiones el teatro no existe. Esta última temporada de cinco años hubo Prietsley, Camus, Fassbinder, Mihura, Hinojosa, Ibsen, Alonso de Santos, Sachis Sinisterra, etc. Y cerrando, seis Estudios 1: La Malquerida, de Benavente, Alesio de García May, La doble historia del Doctor Valmy, de Buero, Los ladrones son gente honrada, de Jardiel, Escuadra hacia la Muerte, de Sastre (en versión dirigida por mí)… y El jardín de los cerezos, en una espléndida y cuidadísima versión dirigida por Manuel Armán e interpretada por una magnífica VIcky Peña. Se quedó en el tintero, entre otras obras, El Tragaluz de Buero, y La Casa de Bernarda Alba, de Lorca. Se malemitió esta tanda de seis títulos, y con ello se enterró el teatro en TVE, es decir, en la televisión en España, para siempre. Fue derribado ese sueño gracias a la decisión de los ejecutivos contratados para regir esta empresa pública (que conste, son profesionales provenientes de empresas privadas, con todos los compromisos que eso supone, para regir esta empresa que debería de ser de todos los españoles, y no de las empresas privadas afines a los intereses de los partidos políticos en el poder, o cercanos a éste.) Paso a resumir las razones de tales directivos: 1.- el teatro no le interesa a nadie. 2.- El teatro es aburrido. Y, hablando específicamente de Lorca: 3.- Está escrito de tal forma que no hay quién lo entienda, como si fuera maricón su autor. Sin duda, razones apabullantes que nos responden el porqué nunca más habrá teatro en TVE. Espero equivocarme, no tanto por el bien del teatro, como por el de los espectadores españoles y el de la misma TVE. Pero que conste, hace dos años se emitió un Chejov por TVE. Y si ahora no se hace, no vean en ello ningún tipo de causa política, sino simplemente de puro mercantilismo miope.

 
 
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