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¿Cuáles
son las principales dificultades que se encuentra el autor
dramático español para estrenar?
Hace
unos pocos días, una escritora, relativamente nueva
en el campo de la escritura teatral, aunque ya con un
premio Maria Teresa León en su haber, me preguntaba
cómo estrenar. Es difícil, no sólo
estrenar, sino hasta contestar a esta pregunta cómo
estrenar. Lograr pasar a la escena es una combinación
de muchos factores, en los que son fundamentales el azar
y una fuerte y tenaz iniciativa propia, que muchas veces
debe ir más allá de los cometidos estrictos
del escritor teatral.
Supongo que yo soy un ser privilegiado,
porque he podido estrenar con regularidad. Naturalmente
que esto no es porque me hayan buscado los directores
para pedirme un texto, o que hayan leído algo mío
y quieran montarlo. Ojalá hubiera sido así.
¿Cómo empecé a estrenar,
entonces? En principio yo estaba inmerso en un pequeño
grupo independiente de producción de teatro, nacido
de la confluencia de algunos compañeros dramaturgos,
que nos unimos para no dispersarnos y quedar olvidados
en la nada del autor de teatro. Cuando empezamos a producir,
por instigación de un destacado director que se
unió a nuestro grupo, dado que antes yo producía
y dirigía cortometrajes, resultó de una
manera lógico, o cuanto menos poco traumático
que yo siguiera produciendo las obras de mi grupo. Me
convertí en productor de obras ajenas, durante
casi cinco años antes de poder producir un texto
propio.
Todo esto nos habla de una desconexión
entre la escritura teatral y la producción. De
alguna manera, el autor está obligado a entrar
en el ámbito de la producción para poder
poner en marcha sus textos.
¿Por qué
no se edita más teatro en España?
España, gran potencia editorial,
siempre ha tenido fama de ser tierra de lectores precarios.
Si eso es así, en el caso de la lectura de obras
de teatro la cosa se radicaliza. Los mismos planes de
fomento para la lectura discriminan la lectura de textos
teatrales. Yo he oído a "ilustres" y
muy institucionales autores teatrales hablando de la ilegibilidad
del texto teatral
Supongo que eso entra dentro del
cinismo del autor institucional.
Por ello, la edición del texto teatral
en España no es frecuente, y autores fundamentales
de la dramaturgia no se publican en España. Muchas
veces, el esfuerzo de publicación por parte de
unas pocas editoriales heroicas, por falta de distribución,
por falta de interés público y privado,
se ve abocado a morir en tierra baldía.
¿Cómo
te gustaría que fuera el montaje de Los sueños
de la ciudad? (Escenografía, actores, qué
planteamiento... terrorífico, irónico, etc...)
Siempre le pido una única cosa a
los montajes de mis textos. Que me sorprendan. Y luego,
que como espectador logren gustarme, independientemente
del hecho de mi autoría.
Te han publicado
en muchos países e idiomas ¿Por qué
este interés del extranjero en tu obra?
Me han traducido al catalán, italiano,
húngaro, griego, portugués, rumano, francés,
alemán
Algunas veces se me ha editado en
otro idioma, o se me ha representado. Pero no creo que
esto haya sido ningún hecho significativo. Sólo
es una respuesta natural a un hecho de interés
general por la dramaturgia europea y española en
particular. Eso sí, cuando uno tiene noticias de
alguien que se dirige por internet a ti para decirte
¿Crees
que hay una nueva generación de escritores, entre
los 40 y los 50 años, que están comenzando
a ocupar "su" lugar?
Indudablemente. Algunos de ellos llevan
(llevamos) casi veinte años luchando en este campo.
Es natural que los supervivientes ocupemos posiciones.
Lo que me preocupa es el relevo. Encontrar autores jóvenes
que nos empujen, que no nos suman en el aburrimiento del
autor sabido. Creo en la quema de autores viejos. Es algo
necesario. Pero para ello, tiene que haber buenos autores
revolucionarios, no simplemente gente que se haya colocado
a la fila y que crea que ya les toca.
¿Qué
se le podría pedir a los productores teatrales
para que el teatro español tuviera su sitio?
Que no hicieran sólo teatro rancio.
Que se olvidaran de a veces emular una cartelera de cine,
que se olvidaran de los actores de las series, que a veces
son demasiado malos y no atraen a nadie al teatro. Que
se olvidaran del "éxito" fácil,
que intentaran decir algo, que probaran nuevas fórmulas,
más imaginativas, más arriesgadas y con
nuevas posibilidades, tal vez de éxito, pero de
un éxito rompedor, no el cicatero basado en hundir
la cabeza en el pasado para asegurar cuatro duros y no
crear una industria para un futuro.
¿Por qué
durante el final de la dictadura de Franco se podía
ver obras de Chejov en televisión y ahora no?
Hace un par de años se emitió
la última tanda de Estudio 1. Una emisión
accidentada, que cerró el último esfuerzo
de producción de teatro en televisión. En
TVE, concretamente, porque para las otras televisiones
el teatro no existe. Esta última temporada de cinco
años hubo Prietsley, Camus, Fassbinder, Mihura,
Hinojosa, Ibsen, Alonso de Santos, Sachis Sinisterra,
etc. Y cerrando, seis Estudios 1: La Malquerida, de Benavente,
Alesio de García May, La doble historia del Doctor
Valmy, de Buero, Los ladrones son gente honrada, de Jardiel,
Escuadra hacia la Muerte, de Sastre (en versión
dirigida por mí)
y El jardín de los
cerezos, en una espléndida y cuidadísima
versión dirigida por Manuel Armán e interpretada
por una magnífica VIcky Peña. Se quedó
en el tintero, entre otras obras, El Tragaluz de Buero,
y La Casa de Bernarda Alba, de Lorca. Se malemitió
esta tanda de seis títulos, y con ello se enterró
el teatro en TVE, es decir, en la televisión en
España, para siempre. Fue derribado ese sueño
gracias a la decisión de los ejecutivos contratados
para regir esta empresa pública (que conste, son
profesionales provenientes de empresas privadas, con todos
los compromisos que eso supone, para regir esta empresa
que debería de ser de todos los españoles,
y no de las empresas privadas afines a los intereses de
los partidos políticos en el poder, o cercanos
a éste.) Paso a resumir las razones de tales directivos:
1.- el teatro no le interesa a nadie. 2.- El teatro es
aburrido. Y, hablando específicamente de Lorca:
3.- Está escrito de tal forma que no hay quién
lo entienda, como si fuera maricón su autor. Sin
duda, razones apabullantes que nos responden el porqué
nunca más habrá teatro en TVE. Espero equivocarme,
no tanto por el bien del teatro, como por el de los espectadores
españoles y el de la misma TVE. Pero que conste,
hace dos años se emitió un Chejov por TVE.
Y si ahora no se hace, no vean en ello ningún tipo
de causa política, sino simplemente de puro mercantilismo
miope.
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