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P.-
BESANDO LA LONA es primera novela. ¿A qué
se debe este interés por compaginar la literatura
con la música?
R.- Compaginar
música y literatura se parece mucho a andar y mascar
chicle a la vez: con tener más de dos dedos de
frente basta. Aparte de las letras de DEF CON DOS, siempre
me ha gustado escribir guiones, artículos y todo
lo que me han dejado. Al fin y al cabo se trata de contar
historias en un formato u otro, pero la inquietud que
te anima a hacerlo es la misma. No obstante, "Besando
la lona" es el mayor reto literario al que me he
enfrentado hasta ahora. Es una novela agria y muy bestia
que creo está en perfecta sintonía con el
punto de vista crítico y ácido que mantiene
DEF CON DOS desde siempre. Es un paso más en el
mismo camino.
P.- El protagonista
de Besando la lona se siente agredido por la sociedad
¿Cuál es su defensa ante las agresiones?
R.- El protagonista
de "Besando la lona" es un tipo normal acostumbrado
a llevar una vida medioburguesa bastante anodina que,
en una mala racha, es arrastrado a los infiernos del paro,
la exclusión social y el desmoronamiento de todos
los valores que sustentaban su vida hasta entonces. Esto
le sume en una espiral de desesperación tan dramática
como grotesca que amenaza con desembocar en catástrofe.
El personaje se siente agredido por un entorno social
del que él siempre ha formado parte y que en gran
medida él mismo ha ayudado a crear excluyendo a
su vez a mucha otra gente. Sólo cuando "su
mundo" le rechaza se da cuenta de hasta que punto
él mismo es víctima y verdugo a un tiempo.
Su patética defensa contribuye también a
hundirle más y más.
P.- ¿Crees
que la sociedad puede convertirnos en criminales?
R.- En una sociedad
tan abiertamente injusta como ésta en la que todos
nos acomodamos a vivir pendientes sólo de las pelusas
de nuestro ombligo, todos somos criminales. Nuestra pasividad
ante el dolor ajeno nos hace cómplices de la gran
farsa del bienestar que creemos haber construido y de
los dramas humanos que se ocultan tras ése espejismo.
No sólo es criminal el que comete un crimen, también
el que lo tolera.
P.- ¿Besando
la lona recoge el espíritu del punk más
provocador?
R.- Me gusta
que las propuestas que lanzo susciten reacciones. No hay
nada más patético que escribir algo que
a nadie le interese lo más mínimo. Creo
que desde la polémica se pueden extraer más
conclusiones que desde el conformismo. El debate de las
ideas es lo que mantiene despierta y dinámica a
una sociedad.
P.- No paras
de posar para fotógrafos de revistas musicales
y masculinas, sales en televisión, te aclaman los
fans. ¿Eres el nuevo prototipo de macho triunfador?
R.- Nada menos
macho que un servidor y, menos aún, triunfador.
En Besando la lona muestro que los fuegos artificiales
del "show bussines" solo se los creen los más
tontos.
P.- En Ediciones
Irreverentes compartes colección con Umbral, Savater;
Benedetti, Nieva, Mendicutti... ¿No te preocupa
que quienes te conocen como estrella de la música
se sorprendan al verte acompañado de gente tan
seria?
R.- Lejos de
preocuparme, me enorgullece, aunque soy perfectamente
consciente de que todos los que mencionas son intelectuales
mucho más respetables que yo.
P.- ¿Es
la publicación más bruta de los últimos
años?
R.- Es la novela
que ha escrito un tío bruto, más bien.
P.- El escritor
Miguel Ángel de Rus te comparó con Houellebecq.
¿Qué le parece?
R.- Se pasó
un pelo y se lo agradezco, pero es cierto que hay bastantes
cosas en común. Pese a lo que pueda parecer, yo
nunca he sido un gran lector de novela. Cuando Miguel
Ángel de Rus me apuntó el paralelismo leí
a Houellebecq, y flipé. Era cierto. Él es
un superventas y yo un mindundi. Me hizo mucha ilusión.
P.- ¿Cuáles
son tus proyectos tras publicar Besando al lona?
R.- Ya he empezado
a escribir una nueva novela, muy distinta a Besando la
lona, pero me la voy a tomar con calma..
P.- También
escribes guiones y dirige cortos. ¿Qué ha
ocurrido con la que iba a ser tu primera película,
'No soy perfecto'?
R.- Buena pregunta,
sí señor. Pues algo tan sencillo como que
me la han plagiado por la cara. Como suena. En los "ires
y venires" de mi guión por distintas productoras,
alguien debió decir: "coño, qué
buena idea". Y me han copiado hasta el título.
He consultado al abogado y va a ser difícil meterles
mano porque la productora es importante. Probablemente
me joda y punto. Así es este puto país.
P.- El público
de DEF CON DOS parece ser absolutamente fiel ¿Cuál
es el secreto?
R.- Con la vuelta
hemos comprobado que hay mucha gente para la cual DEF
CON DOS ha significado algo más que un grupo de
rock al uso. Las letras de las canciones, así como
los mensajes y conceptos transgresores con los que tratamos
de invitar al público a pensar por sí mismo
rechazando los grandes dogmas e ideologías, han
marcado algunas pautas que la gente ha sabido asumir como
propias. Tras dieciséis años de DEF hay
mucha gente que ha crecido escuchándonos, y ver
que seguimos dando caña refuerza nuestra complicidad.
P.-Dicen
que tienes edad de ofendido y eres de los pocos que ofenden.
¿Vivimos tiempos de canallas de fogueo?
R.- Eso mismo me pregunto yo cada
mañana. Decidimos volver con el grupo después
de cuatro años porque nos dimos cuenta de que la
antorcha del combate iconoclasta, transgresor, demencial
y surrealisto-nihilista de Def Con Dos no la había
querido recoger nadie. Parece increíble, pero diecisiete
años después de haber creado el grupo seguimos
estando en la vanguardia de la ofensa, la crítica
mordaz y la 'tocahuevez' vocacional.
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