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-¿Cómo
surgió la idea de La Revolución?
-En principio La Revolución iba
a ser un relato breve, pero adquirió características
de novela. Como mi principal cualidad no es escribir novelas
busqué cómo darle la mejor forma posible,
y la transformé en una obra de teatro. Quería
presentarme a un concurso de relato cómico y se
me ocurrió la idea de un ciudadano normal y corriente
a quien detenían por un azar y que, en venganza,
inventaba una trama terrorista. La detención y
el encarcelamiento de mis compañeros anarquistas
puso el resto.
-¿Se deduce
de tu obra que no sabemos en manos de quién está
el Estado?
-No sabemos lo que realmente ocurre, en
manos de quién está realmente el poder.
La Revolución, en clave cómica, pone de
relieve nuestra ignorancia respecto a las tramas ocultas.
-Comparan tu estilo
en esta obra con el de Tom Sharpe y Alonso de Santos ¿Puede
favorecer estas valoraciones que sea llevada a escena?
-Espero que sí, me encantaría
ver representados a Apolonio y al Teniente en un escenario.
-¿Belinda
Miraflores qué tiene que ver con el ambiente cultural
de provincias?
-Nació de mi primera experiencia
literaria en Tarragona. Belinda y los demás personajes
son "famosos" en su pequeño ámbito,
aunque fuera de él no son nadie. El anhelo de prestigio,
la hipocresía, los dardos envenenados, todo ello
lo viví de primera mano.
-¿Por qué,
tras una obra poética extensa, haces una apuesta
fuerte por el teatro?
-Escribo poesía y teatro desde
hace muchos años. Sé que me representaron
en México una obra de teatro breve que colgué
en una página literaria de Internet. Era una obra
titulada En el diván, me la representaron en la
ciudad de Las Parras y yo me enteré con el Google
y por supuesto no pude verla. Me encantaría ver
representada una de mis obras de teatro, no por el beneficio
económico que me pudiera reportar sino por el placer
de verla en un escenario. La revolución es mucho
más representable que Belinda Miraflores por la
facilidad de la escenificación.
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