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José
Enrique Canabal
Ganador con Luna de Papel
gana el Primer Premio Irreverentes de Novela
José Enrique
Canabal se ha impuesto en el I Premio Irreverentes de
Novela conLuna de Papel entre 117 obras de 12 países.
Las obras presentadas debían tener al menos 250
páginas. Este premio ha nacido para encontrar grandes
"escritores de fondo", autores que no duden
a la hora de plantar cara a historias de larga distancia,
como es Luna de papel, una novela que comienza en Irlanda
en el siglo XIX, y que transcurre en los siglos XX y XXI
en EE.UU. y el mundo árabe, hasta volver a mediados
de nuestro siglo a Irlanda. De España se han presentado
63 obras, 22 de Argentina, 9 de México, 5 de Colombia,
4 obras de Estados Unidos, Venezuela y Cuba, y el resto
son procedentes de Suiza, Australia, Perú, Alemania
e Inglaterra.
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P.-
¿Cómo recibió la noticia y qué
sintió cuando le comunicaron que había sido
el ganador entre117 obras de 12 países?
R.- Con sorpresa, tenía
poca fe en conseguirlo, era la primera vez que me presentaba
a un premio literario. Aunque Luna de Papel era una apuesta
arriesgada, es una novela de más de quinientas
páginas que desarrolla, a lo largo de sus capitulo,
la vida de tres generaciones de una saga irlandesa, Los
Morgan. Al principio quedé gratamente sorprendido
y a continuación, sin duda sentí emoción.
P.-¿Está
dedicado este premio a alguien en especial?
R.-A mi familia, a mis compañeros
y a mis amigos a los que suelo hurtar dedicación
cuando tengo entre manos una novela. Y por supuesto a
todos los escritores Irreverentes a los que hago extensible
el premio del que también forman parte.
R.- ¿Cómo es Luna de papel?
P.- Luna de Papel es una
novela con personajes de gran profundidad que pretenden
transmitir el proyecto existencial de su protagonista,
marcado por su pasado, preso de su presente y condenado
a un futuro en el que sabe que marchará solo, sin
poder compartir el riesgo del viaje, ya que no tiene brújula.
La novela muestra que el futuro ya no es lo que era, la
única posibilidad de descubrir los límites
de lo posible es aventurarse un poco más allá
de ellos, hacia lo imposible. La obra comienza a principios
de mil novecientos con la dramática diáspora
irlandesa a los Estados Unidos. Allí un emigrante
ve marcado su destino y el de sus descendientes, para
siempre, por culpa del azar. La obra está cargada
de poesía y de sueños que muchas veces se
vuelven realidad.
P.- ¿Es una novela
especial para usted por recibir este premio, ya lo era
al escribirla, o es una más de su carrera?
R.- Cuando la escribí
lejos estaba de pensar que iba a ser premiada, no tenía
intención de enviarla a ningún premio. No,
no es una más, aunque cuando escribes con pasión
y tesón, la última novela siempre es tu
niña mimada. A través de sus obras el escritor
no sólo nos cuenta una historia, sino que reflexiona
sobre una situación real o no, y, transmite sus
sentimientos. A menudo también contamos algunos
recovecos de nuestras vidas, de nuestros deseos, inquietudes
o preocupaciones. A veces padecemos un trastorno bipolar
que nos obliga a describir las vivencias de sus personajes,
como si tuviésemos una necesidad de vivir más
de una vida o escapar de la indiferencia.
P.- ¿Qué
destacaría de esta novela?
R.- Es una obra coral, sus
personajes muestran al desnudo su psicología y
se nota como envejecen a medida que transitan por la novela.
El hilo conductor de la narración es la especie
humana, con sus amores y desamores, sus aciertos y fracasos,
sus vanidades y ambiciones. Está llena de cuentos
que en el desierto le narraba el protagonista a su hija,
también hay bellísimas narraciones de sueños
cuando la inquietante noche abrazaba al desierto. Destacan
los submundos del hampa en Nueva York que contrastan,
pasado un siglo, con enigmáticos alárabes
que quieren cambiar con violencia el mundo. A veces se
confunden los personajes con discursos que muestran que
amar sirve para crear atractivos discursos y la muerte
como una apología romántica con el escritor
pretende hacer una obra inmortal inyectando pasión
a su obra.
P.- ¿Tiene alguna
vinculación con sus otras novelas?
R.- Sin duda, cada escritor
que se precie, intenta crear un estilo que lo diferencie
de los demás, intenta no ser un clon más
y crear su propio estilo narrativo. Mi estilo narrativo
fue definido por el crítico literario Juan Manuel
González, miembro del departamento de análisis
y estilo de la agencia EFE, escritor, poeta y profesor
de literatura en la Universidad de Valladolid, "como
realismo onírico". Mis novelas se caracterizan
por tener muchos personajes, más de cien, y por
mis conocimientos de la psicología suelo estrujarles
y desnudarles. Las otras novelas cada una tenia un contexto
diferente. Luna de hojas Muertas es una novela negra que
narra las peripecias de un oscuro hospital psiquiatrico.
El Vidente es una novela del genero de la Ucronía,
en donde los personajes viajan por mundos paralelos. Marea
Baja es una novela llena de poesía dentro de la
trama oscura del narcotráfico. Juristo, critico
del ABC dijo de El Vidente: cabria decir de este libro
que mantiene cierta fascinación, el propósito
rebasa en buena parte los ámbitos en que se mueve
hoy en día la narrativa. Una trama que respira
el aire esotérico del último Hesse. La novela
de tesis aún existe, la utopía también.
P.- Su relato 'Historia
de un dólar' está publicado dentro del libro
"Antología del relato español"
donde se incluyen autores de prestigio. ¿Pensaba
que iba a llegar a publicar sus libros junto a autores
de primera línea cuando comenzó a escribir?
P.- Quizá compartir
Antología con escritores como Sánchez Dragó,
Luis Mateo Diez, Francisco Nieva, Trapiello, Marías,
Savater, Legina, Lourdes Ortiz y otros, fue, sin duda,
un salto cualitativo en mi faceta como escritor.
P.- ¿Hasta donde
le gustaría llegar en el mundo de la literatura?
R.- Me gustaría que
me recordasen como un escritor honesto, no quisiera que
me comparasen con escritores mediáticos que pasados
unos años sus obras permanecerán olvidados
en el baúl de los recuerdos. Espero que este premio
me abra nuevas puertas para proyecto literarios más
ambiciosos
P.-¿Cuál
es su próximo proyecto?
R.-Terminé Luna de
Papel en septiembre del pasado año. Después
de unos meses de dedicarme otra vez a la lectura, comencé
mi próxima novela, que en un principio se titulará
Paris 1945. Es una trama que se desarrolla en la Francia
ocupada, unos republicanos después de la guerra
civil española huyen a Francia, se integran en
la resistencia y luchan contra los nazis. Aunque suena
muy bélica es una novela de amor en el contexto
de la segunda guerra mundial. Su protagonista es una jovencita
que alumbra una niña a los diecinueve años,
fruto de un amor frustrado por la guerra, narra la vida
de esa niña que crece sin padre, enterrado en algún
olvidado campo de batalla.
P.-¿Qué le
pedirá a la literatura después de este premio?
R.-Le pediría un poco
de paz interior y por supuesto encontrar un pequeño
hueco que me permita seguir escribiendo. Como es lógico,
más lectores y sobre todo que siga acompañándome
por los intrínsecos caminos de la vida en busca
del tiempo perdido.
Sumarios
Juristo, critico del ABC,
dijo de El Vidente: Este libro mantiene cierta fascinación,
el propósito rebasa en buena parte los ámbitos
en que se mueve hoy en día la narrativa. Una trama
que respira el aire esotérico del último
Hesse. La novela de tesis aún existe, la utopía
también.
Me gustaría que me recordasen
como un escritor honesto, no quisiera que me comparasen
con escritores mediáticos que pasados unos años
sus obras permanecerán olvidados en el baúl
de los recuerdos.
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José Enrique Canabal
entre la Galicia mágica
y la venganza en Marea Baja
José Enrique Canabal obtuvo
un gran éxito con su novela "El Vidente",
publicada por Ediciones Irreverentes, hasta tal punto
que el ABC le comparó con Herman Hesse. Tras el
espaldarazo, publica "Marea Baja" una novela
sobre el narcotráfico, la Galicia mágica
y la venganza como motor de la vida.
P.- ¿Marea Baja es una
novela sobre el narcotráfico, sobre la Santa Compaña
o sobre el odio que vive eternamente?
R.- No. Marea Baja es una novela de personajes
psicologicos a los que la vida misma les pone contra las
cuerdas, más que odio yo diría que hay desamparo
en los corazones que los convierte en almas perdidas.
No hay realismo mágico, ni odio eterno, más
bien hay soliloquios oníricos. Está llena
de hechizo. La magia la proporcionará el propio
lector al transitar por una historia cargada de poesía,
a la que la paleta de Galicia rica en verdes, marinos
y grises, le otorga frescura narrativa, describiendo paisajes
y gentes que a veces proceden del más allá.
P.-
¿Quién es en realidad ese espíritu
puro que en Marea Baja va con la Santa Compaña?
R.-Sin duda Galo Galo, un personaje de la vida
real que murió prematuramente, era muchacho desvalido;
salido de su realidad, toma un protagonismo insospechado
en la novela, después de muerto y resurge con tanta
fuerza que fue más allá de la propia historia,
convirtiéndose en leyenda.
P.-¿De dónde
sale la extraordinaria información policial que
se cita en Marea Baja?
R.-La información fue recopilada de autos
judiciales, de informadores de Madres Contra la Droga,
allá en Galicia, y de un amigo que trabaja para
la DEA americana, que me proporcionó datos de los
carteles colombianos que en la actualidad no están
desarbolados. No puedo ser más explicito por la
seguridad de mis fuentes.
P.-¿La vida
no vale nada?
R.-Aunque la vida es lo más valioso que
se nos entrega al nacer, en el mundo de la droga la vida
no vale nada.
P.-¿Teme
usted más a la mafia gallega o a la mafia rusa?
R.- A ninguna de las dos, a la colombiana. La
mafia gallega viene del contrabando de tabaco. Eran gentes
de la mar que obtenían un sobresueldo para vivir
en momentos en los que la pesca les abandonaba. Cuando
cambiaron el tabaco rubio por la coca, todo trocó
en corrupción, violencia y desamparo, ello los
reconvirtió en desalmados que imitan a los sicarios
colombianos, que son los peores. La mafia Rusa es distinta,
es más "profesional". Son fríos,
temibles y difíciles de engañar. Casi todos
son ex agentes de la KGB.
P.-Presentó
su libro con Luis Alberto de Cuenca y José Luis
Alonso de Santos. ¿Es eso estar en la cumbre?
R.-No, estar en la cumbre es estar en paz uno
mismo. Más que estar en la cumbre es estar acompañado
por dos insobornables y excelentes escritores.
P.-
De su anterior libro "El Vidente" se dijo que
recordaba a Herman Hesse. ¿Está entre sus
influencias?
R.-No, aunque pueda que sea uno de mis autores
preferidos, hace un par de meses releí el Lobo
Estepario y quedé gratamente sorprendido, el tiempo
no le había afectado en absoluto. Pero a decir
verdad no tengo ningún autor preferido. Lo que
sí he tenido preferencias que el tiempo ha ido
corrigiendo. De niño me leí con denuedo
a Emilio Salgari, a Julio Verne y R.L Stevenon, novelas
que mi padre nos compraba, entre estos tres magníficos
escritores leí la friolera de más de ochenta
títulos. Después apareció ante mí
Fedor Dostoiesvski, Hess, Man. Luego surgieron Cortazar,
Torrente Ballester, Delibes, Alberto Moravia, García
Márquez, Vargas Llosa. Más adelante iluminaron
mi horizonte literario Marcel Proust, Jhon Kennedy Toole,
William Faulkner, Houellebec, Naguib Mahtuz y muchos más...
que conforman la lista interminable de más de dos
mil libros que conforman mi biblioteca.
P.-.- Afirmó
el crítico Juan Manuel González que a él
la novela policíaca no le interesa, pero que la
suya sí, por sus grandes dosis de poesía
y de magia. ¿Es una novela de extremos?
R.-Es una novela coral. Los extremos los amojonará
el lector. Aunque a veces es una historia muy desgarradora,
pero la historia transita también por la poesía
narrativa. En marea baja demandé hacer algo distinto.
La novela está bien estructurada, a su vez llena
de poesía, en donde personajes inanimados como
el sol, la luna, la mar, toman protagonismo y sus sentimientos
aportan magia a la narración, sienten celos de
una desprotegida niña María a la que de
mayor la convierten en una fiscal indómita y la
ayudan a transgredir su alma. Y sobre todo a decodificar
los sueños oníricos de la Santa Compaña
y de las Hadas.
P.- En el Vidente
sus personajes retroceden en el tiempo y llegan a las
cruzadas, aquí hay espíritus errantes. Psicoanalícese,
por favor. ¿A qué se debe todo esto?
R.- Es usted muy astuto, debería ser usted
quien me psicoanalizase. Quizás lo que busco sea
una vuelta a la Arcadia. La sociedad actual es algo zafia,
ni siquiera saben ser hedonistas. La novela basura, la
televisión basura lo inundan todo. Quizás
mi alma sea errante. Cualquier día cambiaré
de editorial y dejaré de escribir lo que yo estimo
correcto y redactaré uno de esos bestseler in leíbles
de novecientas páginas, perderé mi frescura
y me haré famoso. Observo en su cara la desesperanza
señor de Rus. No se desesperé que eso no
ocurrirá.
P.- Sus novelas
están llenas de desamor y de esperanza en el amor.
¿Por qué?
R.- El desamor es la forma más fuerte de
amar. El ser humano, además de tener un Yo psicológico,
esta formado por un cóctel de hormonas, que conforman
su Yo químico, entre esas, se encuentra la Phenaltalemina
que es la hormona del amor, actúa en los individuos
en un periodo que va desde las dos semanas hasta los dos
años. Durante el tiempo que actúan, se sienten
distintos y el amor es lo más importante para ellos.
Después viene el desamor en alguno de los componentes
de la pareja, lo que les hace infelices y vuelta a comenzar.
Amar es una de las sensaciones más fuertes que
provoca el Yo químico.
P.- Templarios, sectas, la Santa
Compaña, una isla perdida. ¿No será
que en el fondo lo que desea es huir de todo y lo refleja
en sus obras?
R.- Es una realidad palpable,
llevo toda la vida huyendo hacia delante. Yo tengo un
sentido de la vida muy peculiar, siempre me ha gustado
hacerla más ancha que larga. He viajado por los
cinco continentes y casi siempre he estado en islas; pero
perderse ya no es posible, la globalización está
destruyendo todo lo paradisíaco y puro de las islas;
ya no existen almas libres y agujeros en donde esconderte.
Quizás el sentimiento que describe lo que a veces
siento, es un pensamiento del Padre Juan en la novela
el Vidente, que desconsolado y cansado de huir hacia atrás,
piensa en viajar con su maquina del tiempo antes del Big
Ben y pedirle explicaciones a Dios.
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