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ANTONIO LÓPEZ ALONSO:
"La rebelión de los vagabundos"
La novela más dura de Antonio López Alonso,
un clamor contra la insolidaridad de nuestra sociedad
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| La rebelión de
los vagabundos es la extraordinaria obra con la que Antonio
López Alonso ha resultado ganador del V Premio Nacional
de Novela Ciudad Ducal de Loeches. La idea central de esta
novela surge por una noticia aparecida en los periódicos:
un indigente es quemado mientras dormía en una cabina
telefónica. Esta muestra de salvajismo de la vida
cotidiana lleva a López Alonso a crear su trama más
dura. |
P.-La
noticia en la que te basas es una demostración de
la deshumanización del ser humano
R.-Fue un espanto, un dolor en lo más
íntimo de mi ser. De ahí nace una historia
cruda, tan dura que ni yo mismo lo creía al acabarla.
La parte central de la novela nace de algo real; cuando
unos indigentes ven a un mendigo viejo morir en una cabina
telefónica, ardiendo, eso les crea un dolor terrible,
que les hará reaccionar y producir grandes cambios
en su vida y en su entorno, incluso una revolución.
P.- La rebelión
de los vagabundos es una obra especialmente fuerte.
R.- Es muy distinta a otros textos míos,
como por ejemplo, Soledad de otoño infancia
de silencio que es una obra mucho más poética
que recrea mi tierra, Sanabria, Zamora, aquí reflejo
un Madrid duro, inhóspito, cruel, como lo es para
mucha gente, para los perdedores de la vida. La verdad
es que es una novela que sólo podía publicarla
Ediciones Irreverentes, porque en ella me enfrento frontalmente
con algunos valores modernos que no se corresponden con
el humanismo.
P.- Retratas un
mundo marginal muy duro, que tiene poco que ver con la
imagen de modernidad de la España actual
R.- Uno de los valores positivos de la
novela es que he hecho mucho trabajo de campo, he ido
muchas noches, a última hora, por el metro de Madrid,
para ver cómo viven los vagabundos, para hablar
con ellos, a compartir experiencias. He ido muchos fines
de semana a los barrios marginales de Madrid, donde se
agolpan mendigos, vagabundos y traficantes de droga a
tratar con drogadictos, con desahuciados de la sociedad.
La gitana que retrato en la novela, jefe de un clan, existe
en verdad, era quien dirigía un clan gitano, muy
jerarquizado, con un autoritarismo absoluto. Si los problemas
psicológicos del protagonista de mi novela los
conozco bien por mi profesión de médico,
la realidad de su caída al submundo la he conocido
bien también.
P.-El personaje
central es un muchacho normal que padece problemas psicológicos
R.- Aunque es la historia de un chico con
problemas psiquiátricos, con trastornos psicóticos
que le llevan a mantener un comportamiento irracional
en ciertos momentos, lo que subyace es una historia de
amor entre el padre y el hijo, una relación que
se mantiene más allá de la muerte del padre
por medios de su diario. Cuando el hijo lee las anotaciones
que el padre le ha dejado es como si ambos siguieran hablando.
P.-También
denuncias el desinterés por los enfermos crónicos
en una sociedad en la que los individuos sólo piensan
en sí mismos.
R.-Hay enfermos crónicos que mueren
antes de morir, porque su entorno familiar se va destruyendo,
porque las familias no comprenden el dolor del paciente,
porque a veces es más cómodo no preocuparse
y siguen interesados sólo por sus vidas, no por
la del enfermo. El padre del protagonista muere tras una
larga enfermedad crónica y muchas veces desea que
llegue la muerte que se acerca.
P.-¿Tu
condición de médico ha influido al escribir
esta novela, reflejando de un modo tan vivo el dolor interno
de las personas?
R.- A los médicos lo que nos influye
es el contacto con el dolor. Los médicos vemos
a diario como mínimo de 12 a 14 enfermos. Y el
dolor que sienten contamina al médico. El doctor
recibe como una bofetada el dolor de cada enfermo, y en
mi caso, ese dolor que vivo a diario lo he transmitido
a la rebelión de los vagabundos, que es una novela
que, creo, debe servir no sólo para obtener algún
placer de la lectura, sino también para meditar
en qué nos hemos convertido, cómo al no
pensar más que en nuestros respectivos intereses
nos deshumanizamos.
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ANTONIO
LÓPEZ ALONSO
Tierra de sombras y luna
Tierra
de sombras y luna,
obra finalista del Premio de Novela Ducado de Loeches y
Mención Especial del Jurado, transcurre en Guajara,
un pueblo inexistente que se localiza en un lugar indeterminado
de León y que representa lo más oscuro de
la España interior. La novela, que transcurre en
los años de la guerra civil y la dictadura, arranca
con la llegada a España de un hombre huido de México
que busca un pequeño pueblo en el que jubilarse convertido
en ganadero. El hombre se enamora de una muchacha que a
los diecisiete años queda huérfana y que durante
más de una década había obedecido la
orden de su madre de no dejarse engañar por los hombres,
quienes no traen más que palabras y las palabras
producen dolor. El amor entre la muchacha y el mexicano
es fulminante y como todo amor fulminante parece destinado
a ser breve. El mexicano había intentado vivir sin
sentimientos, o lo que es lo mismo, sin dolor, pero al enamorarse
de la muchacha comenzará a sufrir. La muerte colectiva,
la degeneración, se convierten en metáfora
de la realidad.
Novela de extrema violencia y crueldad, se refleja el escaso
valor de la vida humana, y posee una capacidad poética
extraña en esta época, lo que hace de ella
una obra de un especial valor.
Ediciones Irreverentes inició su colección
Aqueronte, de historia, con el extraordinario estudio Carlos
II, El Hechizado de Antonio López Alonso. Posteriormente,
publicó la novela La noche en que el pueblo
me quiso matar. Con la Mención Especial del
Jurado del Premio Ducado de Loeches, López Alonso
consolida una brillante carrera literaria en la que destacan
libros como La angustia de García Lorca,
Don Carlos, hijo de Felipe II, Santa Teresa
de Jesús, enferma o sana, y Enfermedad
y muerte de Cervantes.
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P.-
¿Cómo era al llegar la hora de morir, Carlos
II El Hechizado?
R.- Cuando murió, el
1 de noviembre del año 1700, Carlos II no tenía
ni tan siquiera 39 años, y sin embargo parecía
una anciano de noventa. La enfermedad se ensañó
con el cuerpo biológicamente inerte, y el último
Austria fue sufriendo año tras año diferentes
grupos morbosos que hicieron de su vida la de un personaje
huidizo y melancólico. En realidad, al final de sus
días era un desecho de hombre. Los años que
vivió parecían multiplicarse de una manera
rápida, fulminante. Sufrió raquitismo, trastornos
gastrointestinales, hidropesía... En realidad, lo
sorprendente no es que muriera con menos de cuarenta años
y la apariencia de anciano, sino que llegase a vivir esos
casi 39 años.
P.- Parece que el pueblo
español fue cruel con Carlos II y se le dedicaron
coplas muy agresivas.
R.- Sí. La debilidad
extrema y esta tardanza en el andar inclinan a pensar en
un niño raquítico. Retardo motor, cabeza grande
por hidrocefalia, desarreglos intestinales... Son males
que se corrigen bien hoy, pero no en la época que
le tocó vivir a Carlos II y que le dejaron secuelas
para el resto de su vida. E invadido de una debilidad extrema,
su deteriorada salud, escasa energía y limitación
funcional le convirtieron en objeto de sátiras y
coplillas por parte del pueblo. Como la que decía:
El Príncipe, al parecer, / por lo endeble y
patiblando / es hijo de contrabando / pues no se puede tener.
P.- ¿Carlos II fue
loco, hechizado, un enfermo sin un buen médico al
lado?
R.- Don Carlos fue siempre
un ser insulso y torpón, con voluntad muy limitada
e inteligencia escasa. Melancólico y callado, su
adolescencia no estuvo exenta de raptos de cólera
ante estímulos nimios. Alonso Fernández lo
trata de oligofrénico. Yo prefiero definirlo como
ser humano por defecto. Abúlico y penetrable.
P.- Desde sus primeros días
fue un niño predestinado a sufrir por culpa de una
debilitadísima salud.
R.- Sí. Carlos II nació
en 1661. El día 6 de noviembre de aquel año,
mientras comía, Doña Mariana de Austria, sobrina
y esposa de Felipe IV, empezó con dolores de parto.
Fue un alumbramiento fácil y rápido, y en
un breve espacio de tiempo, el rey se encontró con
un heredero varón. Fue un niño debil. La tara
de la consanguinidad predispone a los niños a ser
débiles en lo físico y en lo psíquico.
Esta circunstancia innegable propició una crianza
complicada y difícil. Carlos II precisó de
hasta 14 amas de cría para la lactancia. Su prognatismo
facial, evidente ya de niño como en todos los Austrias,
dificultaba en extremo aquélla. Incluso algunas amas
de cría solicitaron ser relevadas, pues el niño
trituraba sus pechos y los pezones sin comedimiento. Carlos
II no se destetó hasta los cuatro años y los
huesos del cráneo aún no estaban soldados
a los tres años. Fue en aquella época cuando
el embajador francés en Madrid dirigió una
carta a Luis XIV en la que comunicaba que, poco antes de
cumplir los cinco años, el heredero al trono español
seguía sin saber todavía ponerse de pie al
andar.
P.-
Al no casarse con María Ana de Neoburgo y no tener
hijos, fue cuando el pueblo consideró a Carlos II
como un hechizado.
R.- El rey, en su inmensa soledad,
perdió la escasa credibilidad que tenía como
hombre. Y tanta presión recibió en el mensaje
que él mismo se lo creyó. Vinieron curanderos
y exorcistas de media Europa a quitarle el hechizo, pero
en realidad eran espías de otras cortes europeas.
García-Argüelles y Alonso Fernández se
atreven a juzgar la impotencia de Carlos II como de causa
orgánica, por alteración en la secreción
testicular. En la necropsia, en cualquier caso, sí
se confirma la existencia de un solo testículo, que
está, además, claramente afectado: Un
solo testículo, negro como el carbón.
Carlos II tenía lesiones pulmonares evidentes, y
una generalización también evidente que se
acusa en testículos y meninges y que nos podría
explicar algunos trastornos de los últimos de su
vida y su impotencia "generandi". Por confidencias
de ambas reinas se ha llegado a conocer que Carlos II no
tenía una verdadera impotencia "coeundi",
aunque sí en cierto modo "erigendi" de
origen psíquico. Lo que sí parece evidente
es que padecía una impotencia "generandi"
y su esterilidad tenía un fondo orgánico manifiesto.
Estaba afectado de un síndrome de insuficiencia testicular.
Afirmó sobre su hechizamiento el Duque de Maura lo
siguiente: "Las revelaciones de Satanás se reducían
a esto: El Rey se halla, en efecto, doblemente ligado por
obra maléfica, para engendrar y para gobernar. Se
le hechizó cuando tenía catorce años
con un chocolate en el que se disolvieron los sesos de un
hombre muerto para quitarle la salud y los riñones,
para corromperle el semen e impedirle la generación".
P.- Y murió tras
unos años de enfermedades crueles y extremo dolor.
R.- Sufrió varios accesos
palúdicos, trastornos gastrointestinales y una insuficiencia
cardiaca que terminó en hidropesía; su adelgazamiento,
las diarreas, cólicos y vómitos pueden deberse
a un proceso tuberculoso. Lo cierto es que Carlos II tuvo
dispepsia gastrointestinal toda su vida. Quizá fuese
el personaje con prognatismo más acusado de todos
los Austrias, y eso complica la masticación. Su afición
desmedida al chocolate y los periodos de glotonería
intermitentes terminaron de favorecer los problemas digestivos.
Sin embargo, fue su corazón lo que le llevó
a la muerte. Sufría retención de líquidos,
edema, ascitis por insuficiencia cardiaca progresiva. Nada
pudieron hacer por él ni la medicina tradicional,
ni la alternativa, ni los exorcismos que tuvo que sufrir
en tiempos de oscurantismo en la que las supersticiones
religiosas luchaban contra los avances de la ciencia.
P.- ¿Escribió
un estudio sobre Federico García Lorca? ¿Por
qué La angustia?
P.- Porque es, desde el punto
de vista psicopatológico, el estado de ánimo
que mejor define al poeta, el que fluye de sus cartas, de
la opinión de amigos y familiares, de los acontecimientos
que marcan su vida. Esa angustia queda patente en su poesía
y en su teatro, y brota de la propia condición de
su naturaleza. Y junto a la angustia, la cojera, o la torpeza
de los andares del que tiene pies planos, una torpeza física
que tan bien se compagina con la torpeza de Lorca para transitar
por los senderos de la vida práctica.
P.- Tambien ha publicado
una gran obra sobre Miguel de Cervantes ¿Qué
le mató?
R.- es muy posible que la enfermedad
que padeció Cervantes fuera una cirrosis hepática
con diabetes secundaria, que condujo a su muerte en 1616.
Pero su enfermedad no impide que los tres últimos
años de su vida sean de una desmesurada actividad
en la publicación de libros. Publicó Novelas
Ejemplares en 1613; Viaje del Parnaso
en 1614; Ocho comedias y ocho entremeses en
1615; la segunda parte de El Quijote, en 1615,
y Persiles y segismunda en 1617. Coincide esta
intensa actividad, muy probablemente, con el diagnóstico
de su enfermedad. Parece como si tuviera prisa por completar
su obra. Como si no tuviera tiempo para cerrar su ciclo.
Es en 1613 cuando Cervantes sabe que es portador de una
enfermedad grave y desea con ansiedad publicar todo lo que
tiene a medio hacer.
P.- Es algo que Miguel de
Cervantes reconoce es su propia obra
R.- En el prólogo de
las Novelas Ejemplares da muestras de ello al escribir mi
edad no está ya para burlarse con la otra vida y
con fuerzas tan pocas como las mías. La forma
más rápida de escribir en La casa de
los celos y El laberinto del amor, así
como la brevedad en los romances, se enmarcan en el contexto
del apresuramiento patológico de don Miguel por el
agravamiento de su enfermedad, circunstancia que alcanza
su máxima expresión en Persiles.
P.- La cirrosis hepática
se suele relacionar con el alcoholismo, auqneu no tienen
por qué mantener la más mínima relación.
R.- La enfermedad puede permanecer
silente, asintomática, durante años e incluso
diagnosticarse al practicar la autopsia. La posibilidad
de que tuviera como enfermedad primaria diabetes y que ésta
cargara las tintas sobre el hígado, haciéndolo
cirrótico, con hidropesía posterior, es poco
probable. Es más coherente y lógico que cirrótico
de años, asintomático bastantes, con clínica
los tres últimos años de su vida, terminara
haciendo una diabetes, concluye. Cervantes no era alcohólico.
Al menos no lo precisa ningún biógrafo. El
alcohólico suele sufrir con el tiempo una decrepitud
física y psicológica, que redunda en una baja
llamativa en su actividad laboral, sobre todo intelectiva
y si algo no se le puede reprochar fue de su alto nivel
intelectivo en los últimos años de la vida,
circunstancia incompatible con un abuso continuado de ingesta
de alcohol.
P.- Acaba de quedar finalista
y Mención especial del Jurado del Premio de Novela
ducado de Loeches. ¿Qué se siente al ser derrotado
por Nieva? Lo digo porque se les ha visto muy junto últimamente-
R.- Sencillamente por nuestro
amor al teatro, por ese duende mágico que altera
el alma. He ahí la mágica geografía
de nuestro encuentro, la magia del milagro, del misterio.
P.- ¿Cómo
es la España que describe en Tierra de sombras y
de luna?
R.- Maldita, irracional, represiva,
de hambre y hacinamiento por todas partes y muerte; muertes
por ambos lados.
P.- ¿En su novela
qué es más fuerte; el amor o el odio?
R.- Me gustaría decir
que el amor, pero en la novela y en la vida es mas fuerte
el odio, que es el sentimiento más generalizado de
la vida humana. Si en Tierra de sombras y de luna lo expresara
de otro modo me mentiría a mi mismo y a los lectores. |
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