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P.-
No sólo escribe; además es cuentacuentos.
Parece que desde siempre ¿no?
- Mi maestra decía
que narraba muy bien. En el colegio quedé segundo
en un concurso de cuentos, en el instituto gané
un premio de relatos. Luego estudié Medicina y
publiqué distintos artículos científicos.
A nivel literario comencé a escribir hace cuatro
años, a raíz del fallecimiento de mis padres.
- ¿Y eso?
- Descubrí que con
la literatura podía canalizar un montón
de sentimientos. Además, disfruto escribiendo...
y consigo sorprender a las personas de mi entorno.
- Tus libros incluyen
cuentos y relatos. ¿Por qué?
- Porque con ellos me siento
cómodo y, lo mejor, soy capaz de transmitir. No
comparto la idea de que sean géneros malditos.
- ¿Son autobiográficos?
- Inevitablemente todo autor
plasma parte de sí en aquello que crea. En efecto,
yo escribo en primera persona, a veces desde hechos que
realmente ocurrieron. Pero también hay mucha ficción.
-
¿Qué opinas del panorama literario actual?
- No me gusta. Descaradamente
prima lo comercial. Para las grandes editoriales, mejor
un libro que venda que un libro bueno. Y casi todas las
librerías prefieren apostar por los best-seller.
Hoy en día, ser un escritor novel conlleva riesgos;
lo malo es que es un riesgo que me gusta.
- ¿Tu próximo
proyecto literario?
- Publicar en otoño
"Mi planeta de chocolate", finalista del Premio
Internacional Vivendia de Relato. Os va a encantar.
- ¿Quién
hay detrás de tus renglones?
- Una persona de lo más
normal, feliz con su familia, su novia, sus amigos. Un
entusiasta del fútbol, la montaña, García
Márquez, la tortilla de patata. Apenas veo la televisión.
Y, eso sí, un maniático del número
siete.
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