Pregunta.- Cuando estaba esbozando las líneas biográficas
anteriores, me ha asaltado una duda. ¿Miguel Ángel
de Rus, escritor, ensayista, editor, periodista, presentador...?
¿O tendría que poner todo terreno?
Respuesta.- Aunque suene a broma, comencé
a escribir cuentos con cinco años. Todos los días
de mi vida me dormía teniendo entre las manos un
tebeo o un libro. En la adolescencia, mientras otros se
dedicaban a perseguir a las chicas de agarro del barrio
y se preparaban para su futuro colocando mercancías
en un supermercado o en un taller de coches, yo me dedicaba
a leer libros impropios para mi edad, iba al teatro, veía
muchísimo cine, pintaba, estudiaba guitarra y escribía
sin parar. Estaba encauzado a la cultura. Escoger periodismo
como carrera vino de mi pasión por escribir y de
la ingenua idea de que se puede cambiar el mundo.
Pero cuando acabé el doctorado ya estaba convencido
de que el periodismo no me interesaba y que quería
ser escritor. Ser novelista, ensayista, dramaturgo no es
nada más que ser escritor. Y sobre presentar libros
de otros autores es parte de mi vida laboral. Profesionalmente
me dediqué a promocionar la cultura española
en países como Francia, Italia, Alemania, Estados
Unidos o México, además de España.
Así pues, es una vieja costumbre. Se aprende de todos.
P.- Dice tu prologuista
que este libro pretende indagar en la figura de las putas,
no en la psique de sus clientes. Reconozco ser un analfabeto
en esta materia y, tal vez por eso, me atrevo a preguntarte:
¿no está ligado una con otro? Lo digo por
que unas líneas más adelante dice que aborda
como punto de su estudio el tipo de clientes que visitan
a estas mujeres.
R.- Es una broma mía. Desdeño
la psicología del cliente como una postura estética
del narrador, una especie de elitismo. Pongo al narrador
en una zona elevada, mirando a sus personajes desde arriba.
Evidentemente en el transcurso de la obra estudia tanto
la psicología de las supuestas putas como la de los
clientes. Este libro tiene mucho de bestiario de la sociedad
de nuestra época. En todo caso, a mí me interesa
más el personaje de la puta que el del cliente, pero
no nos engañemos, putas somos todos. Hay quien vende
su cuerpo, hay quien vende su alma, hay quien vende su tiempo.
P.- Por cierto,
y para que no se me olvide, ¿Tienen que ser mujeres?
¿No hay putos de fin de siglo?
R.- Los hay en el libro, Está ese
tontiloco que acompañó nuestra adolescencia
y juventud y que ahora, según el lenguaje moderno
de los políticamente correctos, se ha hecho una reasignación
de sexo. (Como si por ponerse o quitarse un cacho de carne
se cambiaran los cromosomas de una persona, que son los
que marcan el sexo). Está Mariano, que podría
figurar en las listas lectorales de cualquier partido que
aspire a la presidencia como representante del lobby rosa
hay hombres. Estamos quienes en algún momento de
nuestra vida hemos alquilado nuestra pluma y nuestro verbo
y quienes hemos acatado órdenes de un superior jerárquico
al que hubiéramos debido matar.
P.- ¿Quién
es padre de esa denominación de servidora social?
R.- Algún político imbécil
o malvado, sin duda. Es una expresión un poco cursi.
En todo caso, creo que la prostitución hace un gran
servicio a la sociedad canalizando los impulsos, las perversiones,
las soledades de mucha gente que de no desahogarse en cuerpos
de alquiler lo haría de otro modo. Ámsterdam
era un ejemplo de cómo la prostitución puede
ser beneficiosa; se regula, se coloca en una zona en la
que quien vaya sepa a lo que va, se establecen controles
médicos, de seguridad, y cada cual hace lo que le
apetezca, aunque creo que la situación está
cambiando. Las casas de alegría tan descritas
en la novela del siglo XIX fueron más que casas de
putas, pero los movimientos prohibicionistas, tan actuales,
las persiguieron con saña. Ahora, los prohibicionistas
parecen estar tranquilas viendo en los polígonos
industriales a las mujeres alquilando sus carnes, quemando
palés de madera en invierno, subiéndose al
primer coche sin saber cómo van a salir. Los prohibicionistas
son buena gente que siempre está satisfecha de lo
que hace, quizá porque no se molestan en saber las
repercusiones de sus actos.
P.- ¿De verdad hay hombres dispuestos
a pagar por meterse en una cabina para ver bailar desnuda
a una señorita?
R.- Vente a Madrid, a la calle Atocha, y
los verás encantados. Ahora hay otras cabinas, más
discretas, que están en Internet. La pornografía
está universalizada y ha llegado a las casas. Me
parece bien, siempre que la gente lea libros y se culturice.
P.- ¿Cuándo deja una puta
de serlo para convertirse en Madame, o no está reñido
un oficio con el otro?
R.- Un buen braguetazo lo arregla todo. Ahora
las madames han perdido el encanto de las novelas de la
primera mitad del siglo veinte, se han convertido en empresarios.
Una madame con su mesa camilla, su crucifijo en la pared
y el calendario de Cajarural debía ser cutre, pero
es una imagen que resulta tierna ¿no? Ahora Internet
está llena de profesionales del sexo, chicas jovencitas,
estupendas, con carnes prietas y lozanas, que son madames
de sí mismas y por una exigua cantidad te dejan gozar
de sus formas en la distancia.
P.- Una de las figuras
de servidora social que me ha descubierto tu libro es la
niña de agarro, la amateur, la aficionada a la fornicación.
R.- La mujer del S.XXI es un objeto de uso
eminentemente sexual. Su imagen se usa y se tira. Los gobernantes
legislan para que esté en las listas electorales
en igualdad numérica con los hombres, para que esté
en igualdad en los gobiernos, es políticamente igual,
igual ante la ley, pero en realidad, si bien decide con
qué hombres se acuesta y cuándo, se ha convertido
a los ojos del hombre en una fuente de sexo gratuito, en
la imagen con la que vender productos, en el cuerpo que
llena el ocio varonil. Escribió Pilar Pedraza que
en el S.XIX se emprendió con éxito una cruzada
de construcción y abyección de la mujer. La
publicidad y la pornografía se apoderaban de la imagen
del cuerpo femenino y lo utilizaban, banalizándolo,
en gran escala, como antes se había usado para poblar
los universos míticos del erotismo. Es cierto, antes
el hombre que quería gozar de una mujer pagaba por
ello, porque la novia era sagrada. Ahora la mujer, queda
reflejado en las novelas de Houellebecq, es dueña
de su cuerpo, sí, pero para entregarlo. El hombre
si paga prostitutas es porque quiere, porque puede acceder
al cuerpo de casi cualquier mujer. La libertad de la mujer
conlleva una servidumbre: la soledad. El hombre tiene legiones
de mujeres dispuesta a compartir placer; ya no le queda
ninguna razón para vivir con sólo una de ellas.
P.- Supongamos que
la Tierra se hunde bajo el mar gracias al interés
de la Humanidad en provocar el cambio climático,
y sólo pudiese salvarse una clase de puta de fin
de siglo, que sería entonces de siglo XXI. ¿Cuál
de ellas crees que debería preservarse?
R.- No creo en el cambio climático.
Los intereses personales de ese fracasado en política
que es Al Gore me dan igual. Se mueven demasiados miles
de millones de euros con la historia del cambio climático
como para creer lo que cuentan. He pasado en mi vida la
crisis de los misiles, el miedo a las explosiones de las
centrales nucleares, cuando era niño había
sectas que decían que el mundo se iba a acabar en
1975, pasé por el miedo planetario al fin del petróleo,
la guerra de Irak iba a expandirse por el planeta por el
fanatismo musulmán, el mundo se iba a acabar en el
2000, o al menos , se estropearían todos los ordenadores,
he pasado la peste porcina, la gripe del pollo, las vacas
locas, la gripe A
y a cada miedo que se le vendía
al planeta, había muchos hijos de puta que ganaban
dinero y poder. Ni creo en el cambio climático, ni
en el fin del mundo en 2012, ni en la democracia. Lo siento.
P.- Háblame
de la Editora Literaria.
R.- Creamos Ediciones Irreverentes un grupo
de ingenuos. Después de unos duros años de
lanzamiento, llegaron los buenos momentos y han pasado por
Irreverentes Premios Nobel como Konrad Lorenz, Anatole France
o Sienkiewicz, muchos de los autores hispanoparlantes contemporáneos
más importantes, como Mario Benedetti, Augusto Monterroso,
Francisco Umbral, Fernando Savater, Alonso de Santos, Joaquín
Leguina, Eduardo Mendicutti, Horacio Vázquez Rial,
Fernando Sánchez Dragó, Luis Antonio de Villena,
Fernando Marías, Andrés Trapiello, Luis Alberto
de Cuenca
Académicos de la Lengua como Francisco
Nieva y Luis Mateo Díez, y varios de los autores
europeos más destacados del S.XX, como recientemente
Slawomir Mrozek. Y todo ello sin dejar de descubrir buenísimos
nuevos valores que pronto estarán en la boca de todos
los lectores del planeta. O de algunos, al menos. Ahora,
10 años después de haber iniciado esta aventura,
ya con algunas canas, y de derrota en derrota, estamos más
dispuestos que nunca a llegar a la victoria final. Se hundirán
los imperios, pero el espíritu de Irreverentes sobrevivirá.
Cuando me preguntan cómo definiría Irreverentes,
digo: Delante, arriba y a la izquierda. Tenemos una cierta
herencia de los pensadores cínicos, de los dandis
y de los malditos del XIX.
P.- Hablando de
otras cosas, en el apartado de la Editora Literaria, comentas
algo que se está convirtiendo en una realidad: este
es el país de los subvencionados, de los pesebreros,
y, dices que todos los vagos y maleantes aseguran que deberían
estar subvencionados por el Estado. ¿Queda alguno
sin subvencionar?
R.- En Europa y más cerca, en España,
deberíamos hacer una política común
de la industria cultural. Una cosa es la cultura, que lo
hacemos cada uno en casa, y otra la industria cultural.
En lugar de subvenciones debería haber canales de
distribución para los productos culturales, acabar
con el poder de facto de las grandes multinacionales. Considero
indignante que se den dos millones de euros para apoyar
una película: háganse leyes para que todas
las películas europeas sean tan proyectadas como
las norteamericanas.
P.- Dices que sólo
hay una cosa peor que un ministro que haya salido de la
prostitución intelectual, pero aún no se ha
descubierto qué puedes ser. ¿Cómo es
posible? Con tantas investigaciones pagadas por los estados
del mundo, ¿no hay forma de que los científicos
descubran ese enigma existencial? (Te confesaré que
yo creía que no había nada peor que un poeta
malo)
R.- Los ministros de cultura españoles
han sido casi todos patéticos. No tenemos Estadistas.
Este es un paisito de reinos de taifas. Hay 17 reyezuelos
que buscan acomodarse en su terruño y medrar, pequeños
señores feudales. No vale de nada publicar un libro
en una provincia porque en el resto del estado no se enteran.
Nadie se ha preocupado en crear canales de relación
entre reinitos de taifas. Como hayas rodado una película
en La Rioja, con dinero público, prepárate
y asume que nadie la verá en Murcia. Si eres un pintor
alicantino, procura irte a París o Nueva York, porque
como sigas en Alicante te vas a morir de asco. Es así.
Jode que lo diga alguien tan claro, pero es así.
P.- ¿Alguna vez los críticos
tendrán tiempo de mirar a su alrededor, dejar de
leer las solapas de los libros y dejar de acudir a las cenas
y otros pesebres invitados por agentes literarios y editores?
R.- La prensa ha muerto. Sólo acepto
la crítica que venga de otro escritor. En los periódicos
sólo se critican los libros de las editoriales que
pagan publicidad, los libros de los periodistas del propio
grupo empresarial, los amiguetes y los que son muy famosos
y no se puede evitar criticar. He hablado con algún
crítico por críticas que han hecho a escritores
de mierda que son famosísimos; les he regañado
porque tengo el defecto de no saber callarme- por
no decir su opinión, por usar medias tintas y no
criticar libros basura. La respuesta es, A ver qué
hago
no puedo hacer otra cosa Hace años
dejé de leer críticas literarias. Las verdades
oficiales de los suplementos culturales no me interesan,
En Ediciones Irreverentes he publicado al menos a cinco
escritores mucho mejores que los famosillos de actualidad.
Cuando alguno se agobia porque no le hacen caso le recuerdo
que Pío Baroja casi no vendía libros y que
en su época los importantes eran Felipe Trigo, Alberto
Insúa y el Caballero Audaz. Nadie se acuerda de ellos.
No me importa la opinión de
P.- Trayendo la charla más a
la actualidad, acabas de sacar un nuevo libro al mercado
y, como siempre, irreverente y provocador.
R.- Acabo de presentar Perlas del pensamiento
misógino, un estudio de unas 230 páginas
dedicado a la visión que los escritores han tenido
de la mujer a lo largo de la historia. Me presentaron el
libro un gran escritor como Horacio Vázquez Rial
y un dúo humorístico, Kuentaké, porque
el tema es durillo y hay que hacerlo más agradable.
Al recabar las frases que constituyen el vocabulario de
Perlas del pensamiento misógino, se muestra
una evolución histórica en la visión
de la mujer. Se pasa de criticarla por no estar a la altura
de su misión divina a mostrarla como simple cuerpo
sin alma estable. Es voluble, insegura, caprichosa, de criterio
poco firme, coqueta. En este vocabulario los conceptos que
se dan de un modo más abundante son los de puta o
aborto. Significativo. Ello nos lleva a pensar que en gran
medida el hombre, y también el hombre que escribe,
siguen considerando a la mujer en su papel reproductivo
o en su relación con el goce sexual. Es muy curiosa
la participación de la Iglesia Católica en
la literatura misógina. La consideración de
la mujer como posible bruja, perseguible por llevar la sociedad
a manos del demonio, viene de antes del Siglo de Oro español.
El Papa Inocencio III convirtió a la mujer en centro
de odios en su cruzada contra el catarismo. El principal
argumento usado contra ellas es el de la brujería,
y la primeras personas que pagaron por ello fueron mujeres,
quemadas el 29 de mayo de 1239 en Montwimer, Francia, (unas
180 brujas), en Toulouse en el año 1275 (Angela de
la Barthe), o en el año 1279 en la ciudad de York,
Inglaterra, en la que John de Kereslawe mató a una
supuesta bruja. Los moralistas del Renacimiento, los erasmistas,
dedicaron andanadas críticas a la mujer a la que
no juzgaban capaz ni de pensar. Eso se pregunta Luis Vives
que no duda en denostar el vicio de la charlatanería
femenina: Veloz es el pensamiento de la mujer y tornadizo
por lo común, y vagoroso y andariego, y no sé
bien a dónde le trae su propia lubricada ligereza...
Las mujeres, para los clásicos del Siglo de Oro español
era considerada de forma casi unánime veleidosas,
coquetas, casquivanas, torpes, viciosas, hipócritas,
curiosas sin límite. La estudiosa Anna Caballé,
afirma que la mujer ha sido a lo largo de la historia
la principal enemiga de la Iglesia católica, pues
ambas se han disputado al varón como realización
de su destino, matrimonio o sacerdocio. En el S.XIX
las principales heroínas de la literatura fueron
conocidas por sus infidelidades, no se puede olvidar que
las principales heroínas literarias del siglo no
son en ningún modo ejemplares; ni las infieles madame
Bovary de Flaubert, Regenta de Clarín, y Anna Karenina
de Tolstoi; ni la olvidadiza Mercedes retratada en El Conde
de Montecristo por Dumas, ni la superficial Roxanne de quien
se enamora Cyrano de Bergerac creado por Edmond Rostand.
De hecho, aunque poco conocida por la inmensa mayoría
de los lectores, la mujer perfecta de la literatura del
S.XIX no es una mujer, sino una máquina con formas
femeninas pero alma científica inventada por Edison:
Hadaly, el magnífico personaje creado por Villiers
de L´Îsle Adam. En el presente, la misoginia
en la literatura se dulcifica y adquiere componente de odio
nacionalista, como lo demuestran algunas descripciones literarias.
Afirma Friedich Nietzsche: Observad el modo de andar
de las inglesas; no se encuentra en ningún país
del mundo más bellos patos. No es menos delicado
Paul Claudel, Cuando uno ha visto muchas mujeres alemanas,
incluso una vaca os resulta placentera. Ahora, el
misógino se conforma con criticar que su novia enseñe
las tetas en la playa. Ni la misoginia es lo que era.
P.- ¿No tienes
miedo a las bofetadas?
R.- Utilizaré una frase que usa nuestro
amigo común Luis Alberto de Cuenca: Sin miedo
ni esperanza. No temo nada, no espero nada. Cada día
escribo menos. De todas las cosas en las que creía,
casi ninguna subsiste. Lo que pueda pensar la gente me da
igual
P.: ¿La buena
literatura está hecha por gente desobediente?
R.- Como decía Kandinsly, el artista
está solo. Usemos su imagen de una pirámide.
Cuando más abajo, las secciones son más grandes
y pueden contener más gente. Cuanto más subimos,
las secciones son menores y cabe menos gente. Cerca de la
parte superior hay unos pocos que pueden comprender al artista.
Pero en la cumbre de la pirámide el artista está
solo, y nada más que la contemplación desde
ese lugar privilegiado le puede consolar de su soledad.
Los autores de éxito rápido están en
la parte baja de la pirámide. Nadie se acuerda de
la mitad de los premios Nobel de literatura. Nadie se acuerda
de casi ningún autor de los premios con más
dotación económica dados hace más de
veinte años. Si el autor acepta estar junto a la
masa, en la parte baja de la pirámide, tendrá
dinero, pero a su cadáver y a su memoria le van a
dar por culo los años.
P.: Volvamos al
principio: editor, escritor, periodista, articulista, presentador
de programa radiofónico... ¿de dónde
sacas tiempo? ¿no serás tú uno de los
privilegiados que poseen un Giratiempo de la doctora Minerva
McGonagall?
R.- No tengo tiempo para vivir. Antes pasaban
deprisa los días, luego las semanas. Ahora son los
años los que corren. A veces, veo a tanto escritor
de basura que puede dedicarse a escribir ocho horas al día
gracias a alagar el gusto de la plebe y tengo envidia malsana.
Hago tantas cosas que tengo la sensación de hacerlas
todas mal. No escribo otra novela por falta de tiempo y
porque no encuentro nada original de lo que escribir. Llevo
siete años de depresión y ansiedad porque
el mundo me da asco, la literatura y el arte de nuestro
tiempo (empezando por la arquitectura, la pintura y la escultura)
me parecen basura, y no puedo hacer nada. Las horas se esfuman,
antes pintaba, escribía
ahora no puedo. Soy
un obrero de la cultura, el más pequeño. No
sabes hasta qué punto siento desasosiego.
P.- ¿Cómo
es tu proceso creativo? ¿Cuándo sabes si un
texto es bueno o malo?
R.- Siempre ha sido el mismo. Una idea se
apodera de mí, la doy vueltas, empiezo a escribir
mentalmente y sólo cuando ya lo tengo todo claro
lo comienzo a poner en papel. Tengo que sentirme esclavo
de la idea y del estilo necesario para esa idea. Me he sentido
el Martin White de Dinero, mentiras y realismo sucio,
el Said de Europa se hunde, el descendiente
de Mozart en Bäsle, mi sangre mi alma.
Es curioso, ahora sólo me apetece escribir sobre
asesinos. Sólo escribo sobre asesinos, quizá
por el asco y la pereza que me da la realidad.
P.- ¿Usas mucho la papelera?
R.- Antes la usaba mucho. Ahora casi nada:
escribo poco y cuando lo hago es porque tengo muy claro
qué quiero contar y cómo. Tengo parada una
novela desde hace dos años sobre el tipo que mató
a Juan Pablo I. No quiero hacer una novela histórica,
sino una novela sobre cómo va cambiando el mundo
al mismo tiempo que el alma del criminal. La historia se
apodera del relato y lo paro una y otra vez. En realidad
de lo que quiero tratar es cómo cambia el alma de
alguien que se cree el rey de los asesinos y es sólo
una marioneta, qué le sucede cuando lo comprende.
No puedo avanzar. Necesitaría tres meses de completa
soledad. No tiro la novela, la dejo ahí. No sé
qué será de ella.
P.- No sólo
de letras vive el hombre. ¿Dónde podemos encontrar
a Miguel Ángel en la red? ¿Le dedicas mucho
tiempo a ella?
R.- Mi web personal está abandonada
hacer tres años al menos. Como mi vida está
entremezclada con la de la editorial, se me puede encontrar
en la web de Irreverentes, http://www.edicionesirreverentes.com
Tengo un blog, pero no escribo nada personal, sólo
sobre mis libros, es http://miguelangelderus.blogspot.com.
La editorial tiene de todo en Internet, nos lo mantiene
la empresa Absurda Fábula y yo pierdo media hora
al día. Cada vez me interesa menos Internet y más
releer libros viejos.
P.: Y como esta
sección se llama Hablando de Libros, el futuro de
los mismos, ¿cómo lo ve el editor?
R.- He publicado en prensa varias veces que
el libro electrónico está condenado a darse
de leches contra la realidad miles de veces. He tirado hace
poco a la basura el periódico de la feria del Libro
de Madrid de hace 16 años, con el libro electrónico
en portada. Ya entonces decían que era el futuro.
Todas las semanas me llegan ofertas para pasarme al libro
electrónico con Ediciones Irreverentes. En 2009 me
decían que las grandes superficies comerciales iban
a hacer el lanzamiento definitivo. Ya se ve. Los periódicos
dan gusto a sus patrocinadores sacando reportajes absurdos
sobre el tema, pero nadie lee libros electrónicos.
¿Qué porcentaje de mierdas de esas ves en
los trenes de cercanías, en el metro, en el autobús,
en los jardines, en las playas, en comparación con
libros de papel? Quizá algún día lo
consigan, gracias a leyes y subvenciones, pero el papel
es incomparablemente mejor que las lucecitas de la pantalla.
Ha sido un placer charlar contigo.
Lo mismo te digo, a pesar de las horas de
la noche y de que llevamos cuatro cafés cada uno.
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|
P-
Las 200 páginas de EVAS parecen estar aglutinadas
en torno a una novela breve, Patria, que trata
con tonos apocalípticos la independencia vasca y
la posible ruptura de España.
R.- "Patria" es un
esperpento satírico en el que se dibuja el futuro
de una región que consigue independizarse del país
al que ha históricamente ha pertenecido. Recordemos
que ya hace 2.000 años el imperio romano consideró
a la Península Ibérica una unión y
que las Vascongadas han sido siempre no sólo una
parte integrante de España, sino que los marinos
vascos han participado de forma muy destacada en cada hazaña
llevada a cabo por el Estado español en su historia.
Pero desde que el loco Sabino Arana envenenó la mente
de algunos iletrados hijos del Carlismo se está dando
un problema que ningún gobierno español ha
tenido ni el valor ni la inteligencia de cortar de raíz.
Los ingredientes de esta nouvelle, que muchos consideran
premonitoria, son sangre, odio, violencia extrema, las leyes
de convivencia explosionadas, y una muchacha que en la edad
de abrirse al amor sólo encuentre adictos a la religión
de la muerte, suicidas y asesinos en un territorio en el
que la razón ya no existe. Todo visto a través
de un espejo deformante.
P. -Usted convierte
a la mujer en protagonista de los seis relatos que componen
el libro.
R.- Sí, porque es el
papel que está tomando en la sociedad actual. En
el relato "Cuando entregarme a los hombres era la única
venganza" se trata la historia de una muchacha, hija
y esposa de millonarios traficantes de armas, que deshonra
a su estirpe del modo más cruel y abochornante que
es capaz, y sin derramar sangre. Hace la entrega ostentosa
de su cuerpo un arma contra la dignidad del hombre opresor.
En "Le the vert de Chine aromatisé a lorange
sanguine et peche" el lector encontrará a la
mujer como protagonista en forma de sombra, de fantasma,
de recuerdo omnipresente, ante el que el hombre sólo
encuentra una salida; huir del mundo, refugiarse en la nada.
O quizá, volver a nacer. Y, por último, en
"Cara de luna", el relato que cierra el libro,
una mujer árabe ajusticia en un hotel a un marine
yanqui, con la simpatía y la complicidad del hotelero,
que en cierta forma ha quedado seducido por esa mujer que,
poco a poco, muerte a muerte, hace justicia a su pueblo
y al ejército invasor. Son mujeres que se vengan
del dominio del hombre, de los imperios, de un mundo creado
para la guerra, y estas vengadoras cuentan con toda mi simpatía.
P.- Afirmó Luis Landero
que "Sería muy difícil encontrar un escritor
con una personalidad literaria tan fuerte como Miguel Angel
de Rus".
R.- Siempre he procurado alejarme
de la literatura blanda, cotidiana, con personajes sin interés.
Me atraen los personajes que afrontan situaciones límites,
porque dan lo mejor y lo peor de sí mismos.
P.- ¿Cómo
surge la idea de escribir Evas?
R.- Evas fue surgiendo
como libro según me encontraba con realidades que
me afectaron profundamente, como el negocio de la guerra
ilegal e inmoral de Estados Unidos en Afganistán
e Irak o la pretensión vasca de romper España.
Es un libro que tiene mucho que ver con El Grito
de Munch, es una queja ante un mundo sucio, dominado por
honradísimos delincuentes, aunque todo ello contado
desde una perspectiva literaria y utilizando no personajes
reales, sino de ficción.
P.- Parece que Miguel Angel
de Rus odia a los vencedores de las guerras, a los dueños
del mundo, y que lo refleja en su libro.
R.- Los traficantes de armas,
los ejércitos de ocupación, los delincuentes
con secretaria y coche blindado con chófer, recibidos
por los Jefes de Esatdo quedan muy mal parados en Evas,
es cierto, quizá porque la literatura debe equilibrar,
en cierta medida, las injusticias de la realidad.
P-
Luis Alberto de Cuenca dijo en la presentación de
Evas que de Rus es un autor único e irrepetible.
Cuando presentó su libro "Malditos" afirmó
que era una obra equiparable a la de Borges, Villiers y
al mejor Valle Inclán. ¿No es demasiado halago?
R.- Creo que influye el que
coincidamos en tener muy similares fantasmas literarios,
en unas raíces semejantes en las que confluyen Villiers
de LIsle Adam, Barbey dAurevilly, Valle Inclán
y Potocki entre otros, el que mantengamos una cierta incredulidad
ante las instituciones humanas y el que, en el fondo, tengamos
oculto un maldito en nuestro interior que nos
lleva a desear haber vivido otra época, quizá
inexistente.
P.- ¿Qué puede
encontrar el lector en "Malditos"?
R.- Hay dos partes. En la primera
se hace un homenaje a escritores malditos franceses como
Villiers de lIsle Adam, Barbey dAurevilly, Boris
Vian o Houellebecq. En la segunda parte, hay una crítica
satírica de algunos personajes y enfermedades de
nuestra sociedad actual, como los plagiadores, el nacionalismo
o el pseudoarte oficial.
La primera parte, dedicada a la literatura maldita francesa
del siglo XIX, es un homenaje, una declaración de
amor, complementada con una segunda parte, en la que refelxiono"sobre
la gente que tanto me molesta como políticos nacionalistas,
inventores de patrias o corruptos, o sobre aquella sociedad
interesada más en la apariencia que en la realidad.
Satirizo también sobre las farsas del arte moderno,
especialmente ante la degeneración del Museo de Arte
Moderno de Nueva York (MOMA)". En los relatos más
críticos no retrato a una persona en concreto, no
hay nombres, sino que retrato una multitud. Pretendo retomar
el espíritu crítico, no tanto reflejar personajes
determinados.
P:- ¿Qué evolución
hay desde Europa se hunde?
R.- En aquella novela mostraba
a un muchacho marroquí, Said, que llega a Europa
dispuesto a encontrar el paraíso y ve que Europa
es un lugar en el que el ser humano no cuenta. Es utilizado
por patrones que le explotan, por muchachas que lo usan
sexualmente y lo tiran
y todo el mundo ve normal la
situación
menos le. Cuando cree encontrar el
amor, en Francia, comprobará que es usado como semental
una vez más. Así pues, al volver a España
habrá aprendido las leyes del sistema y las usará
cuando tenga la primera oportunidad. Lo escribí tras
un viaje a París; las huestes de Le Pen habían
ahogado en el Sena a un musulmán, y aquel acto me
hizo reflexionar sobre el paraíso europeo. Años
más tarde, vemos como la presión occidental,
sobre todo yanqui, sobre los países árabes
han creado un conflicto que no existía y que ya estaba
latente en esta novela.
P.- Manuel Gutíerrez
Aragón afirmó que tu obra Dinero, mentiras
y realismo sucio sería un pequeño o
gran clásico, pero que sería un clásico.
R.- Es la historia de un crítico
literario norteamericano que decide dejar la cultura para
convertirse en escritor del realismo sucio y por supuesto,
para enriquecerse. Consigue todo lo que desea, dinero, drogas,
mujeres, atención de los medios de comunicación
pero es entonces cuando ya no es capaz de controlar su vida.
Quizá sea una novela que quede, porque la novela
es una radiografía de las ambiciones humanas, de
la banalización de una época. Quién
sabe.
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